martes, 16 de octubre de 2012

REFORMA FISCAL ¿INTEGRAL?



REFORMA FISCAL ¿INTEGRAL?


 
Esta es una misiva a todos los dominicanos con el objetivo de motivar la reflexión sobre el momento histórico que estamos viviendo en nuestra sociedad virtud de la mal llamada “reforma” tributaria. No podemos dejarnos engañar por promesas o “datos” económicos, los cuales siempre son manipulados. La verdad sobre la “reforma” fiscal es que se nos prometió una reforma fiscal INTEGRAL, pero nos fue ofertado un simple proyecto de aumento impositivo. Ante esta decepción, sólo una idea tiene cabida: los dominicanos no podemos permitir la exacción de un centavo más de lo producido por nuestro trabajo hasta que el gobierno concierte con nosotros una reforma integral del gasto público, incluyendo los salarios públicos.

Como entusiastas del derecho tributario es nuestro deseo y deber plantearles a todos los hermanos y hermanas dominicanos algunas sentencias sobre el proyecto que ha salido de las filas del gobierno y su equipo económico, el cual puede ser catalogado de “irresponsable”. El esquema a seguir en este escrito será el siguiente: 1) Expondremos las falacias en las cuales el gobierno justifica el aumento de los impuestos; 2) Analizaremos los principales gravámenes que el proyecto gubernamental propone; 3) Desarrollaremos algunas ideas propias: a) La idea de que si bien es necesaria una reforma, es una reforma integral de todo el sector público lo que deseamos; y b) propuestas personales para esa reforma del sector público, propuestas que opinamos, el gobierno no ha querido hacer por miedo, vituperio o desinterés.

Antes de proceder, aclaramos que el presente análisis es fruto de una lectura conciente del proyecto de reforma presentado por el gobierno el 4 de octubre llamado “Propuesta para discusión: Componente Fortalecimiento de la Capacidad Recaudatoria del Estado para el Desarrollo Sostenido”, así como una recopilación de ideas provenientes de diversos artículos de la prensa nacional. Al día de hoy, 12 de octubre, ya ha sido revelado que el déficit enfrentado por la República Dominicana es de 187 mil millones de pesos, el más grande y preocupante en toda su historia. Las causas de ese déficit han sido explicadas a medias y serán abordadas en párrafos posteriores.

Las 4 mentiras

El gobierno fundamenta la necesidad de la reforma fiscal en cuatro postulados falaces que si bien representan realidades tangibles, no suceden tal como el gobierno las quiere plantear. Como ciudadanos concientes nos corresponde, más que decir NO A LA REFORMA, decir, “la reforma no procede porque no se han discutido las razones en las cuales se fundamenta”:

1-“El gobierno necesita más dinero para alcanzar el 4% para la educación”.

Esta es una cruzada noble para la cual todos estamos conscientes de que se requiere un sacrificio enorme y debemos reconocer los esfuerzos presupuestarios que se han llevado a cabo para lograrla. De acuerdo a la prensa nacional, parece ser que el gobierno ha venido asignando muchos más recursos cada año a la educación preuniversitaria desde que iniciara el movimiento amarillo: 1.637 millones de dólares, equivalentes al 15.3% del gasto público, fueron presupuestados este año. No obstante, la cifra apenas alcanza un 3% del PIB, por lo que el gobierno sigue lejos de cumplir el mandato de la ley (la ley de educación plantea que debe invertirse el que sea más alto de los dos: o 16% del gasto público o 4% del PIB). Debe resaltarse, además, que gran parte del dinero hasta hoy invertido va a “obras” o gastos de capital, cuando el artículo 198 de la ley 66-97 establece que el 80% del gasto en educación debe ser corriente, es decir, inversión en maestros, libros, programas especiales, etc. Deben inspeccionarse detalladamente los gastos de capital en consideración a la fuerte sospecha que existe en nuestro país de que los contratistas del gobierno suelen sobrevalorar sus obras entre 20 y 25%.

De antemano debemos aclarar que este no pretende ser un artículo sobre las bondades o maldades de la educación, sino uno que desmienta al 4% como raison d’ etre de la reforma. El alegato de nuestro gobierno parece ser que debido a que tiene gastos importantes, simplemente no puede colocar 4% del PIB en educación, por lo que su tarea es recaudar más a fin de poder cubrir sus demás gastos, e invertir en educación libremente. Esto se desmorona por dos razones:

1-      La primera es que si lo que se requiere es un porcentaje (4%) y no un monto específico, al gobierno no le valen excusas, simplemente debe retirar el dinero de otros sectores y transferirlo a educación, para cumplir el mandato de la ley, proponiendo nosotros que lo retire de los numerosos sectores infuncionales que mantiene, como INESPRE, la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, El Consejo Estatal del Azúcar, La Comisión de Reforma a la Empresa Pública, la Liga Municipal, etc.

2-      Si en verdad hace falta dinero específicamente para educación, ¿por qué no se establecen contribuciones atadas a fin de recaudar solamente para este sector, en lugar de aumentar las arcas del gobierno en general? Si el gobierno recauda 100 e invierte 8, la inversión es de 8%, pero si llegase a recaudar 200 e invirtiera 16, seguiría invirtiendo solamente 8%, por lo que el gobierno tendría que invertir 32 para llegar al 16%. En ese caso, si se aumentan las recaudaciones en general, ¿qué pasa con el dinero recaudado en virtud de la reforma que no va directamente a educación?, que en nuestro ejemplo serian 76 pesos. No existe plan para gastarlo ni razón para recaudarlo, por lo tanto, no es necesario. No podemos fiarnos de la palabra de un gobierno con un mes en el poder. El partido que actualmente controla el Poder Ejecutivo, también controla las dos cámaras del Congreso; si en verdad se hace imposible cumplir la ley de educación, ¿por qué no la cambian? Algunos dirían que porque les sirve de excusa para seguir aumentando la carga tributaria. Sea cual sea la razón, a 15 años de la ley 66-97, no deberían quedar más excusas.

2-“La República Dominicana goza de muy baja presión tributaria, esta debe aumentar a un nivel equiparable con los de la región para propiciar una economía más sana”

La presión tributaria en RD es actualmente un 13% (dato oficial, pero CIA World Factbook la coloca en 14.1%, aunque sigue siendo una de las más bajas del mundo). El gobierno quisiera aumentarla a 20%, para ir a la par con diversos países de la región (en países desarrollados la presión oscila entre 30 y 40%), pero por el momento se conforma con un 15%. Su argumento es que los dominicanos la tenemos bien fácil porque tenemos baja presión tributaria. Ante ese argumento, muchos alegarían que no nos corresponde pagar impuestos a nivel de países ricos, especialmente porque nuestras contribuciones nunca repercuten en beneficio de la población y debemos incurrir en gastos extra para asegurar energía, agua, seguridad, educación, salud, transporte, etc. Lo cierto es que estos argumentos son innecesarios ya que aquello de la baja presión tributaria es una tergiversación de los datos (una mentira, en otras palabras). Nos explayamos: La presión tributaria se calcula de esta manera: PT= PIB ÷ ingresos recibidos por el gobierno en razón de impuestos internos. En otras palabras, la Presión Tributaria mide cuanto aportan los ciudadanos al Estado en comparación con el PIB, lo que permite determinar si los agentes económicos están contribuyendo en razón de sus ganancias; esta es la razón por la cual el presidente Fernández dijo que el gobierno se había quedado pequeño en comparación con la economía. No obstante, nuestra propuesta es que este dato, si bien es cierto, a) no es culpa de la población y ésta no debe cargar con la solución, b) el PIB es calculado de una forma tal que esconde la realidad tributaria de la mayoría de dominicanos, que sí están sometidos a alta tributación.

1-      Las principales tasas de impuestos en República Dominicana son: 29% de Impuesto sobre la Renta (ISR), 16% de Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS), 1% de Impuesto sobre los Activos (ISA), diversas tasas entre el 7 y el 16% de Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), 1% de Impuesto a la Propiedad Inmobiliaria y 3% sobre Sucesiones o sobre transferencias Inmobiliarias. Dicho esto, la presión tributaria se calcula en base al PIB, tomando en cuenta no la tasa de impuesto contenida en la ley, sino la cantidad de dinero efectivamente recaudada, por lo que cuando hay mucha evasión, la presión tributaria baja. En ese entendido, el gobierno propone aumentar los impuestos a sectores que no evaden (o que les es imposible evadir, por ejemplo, los consumidores de productos no pueden evadir el ITBIS de ninguna forma, porque viene siempre aparejado con el precio, ni los ahorrantes, porque el banco les retendría de sus intereses, etc.) para compensar por la evasión, obligando a pagar más a los que siempre pagan. Esta historia de nunca acabar constituye la mayor injusticia que nuestro gobierno quiere cometer contra sus propios habitantes y, a riesgo de levantar sospechas, vale la pena preguntarse, si las fortunas millonarias declaradas por varios funcionarios han pagado los debidos impuestos durante su proceso de formación.

2-      El PIB es calculado según la siguiente formula: P= C+I+E+G o mejor dicho PIB= Gastos de los consumidores+ Inversiones hechas en el país+ Exceso en las exportaciones (superávit en la balanza de pagos) + Gastos del gobierno. Todos estos elementos arrojan una luz negativa sobre el cálculo del PIB y la efectividad de la presión tributaria. Primero, los grandes consumidores, en un país sin ingresos y contaminado por la evasión, el lavado y la corrupción administrativa, crean una percepción falsa de alto consumo, cuando la mayoría de la población subsiste con menos de RD$ 10,000.00 al mes. Segundo, los gastos del gobierno, que incluso el subdirector del FMI para el Hemisferio Occidental, Miguel Savastano, calificó como superiores a lo que recomendable, generan una distorsión a la hora de calcular la presión tributaria porque aumentan el PIB, pero no pagan impuestos. Tercero, además, renglones importantes como el turismo, la zona franca y empresas acogidas a leyes de incentivo, la minería, el transporte, la educación, la salud y los bienes agrícolas (estos cuatro últimos no pagan ITBIS), etc., todos aumentan el PIB, pero ninguno paga impuestos, o pagan muy poco. De hecho, en un estudio del 2009 titulado “Evolución de la Presión Tributaria: El impacto de las reformas tributarias y de la crisis mundial”, la DGII admite el divorcio entre PIB y la recaudación. Por ejemplo, el combustible salido de REFIDOMSA en el 2008 representó el 0.2% del PIB, pero el 14% de las recaudaciones. Por otra parte, las exportaciones de azúcar representaron el 7.7% del PIB, mientras contribuyeron solamente el 0.4% de las recaudaciones (las exportaciones tampoco pagan ITBIS). El ejemplo más claro es el del comercio, que representó el 8.5% del PIB, pero el 23.8% de las recaudaciones. Si analizamos bien esta realidad, veremos como el gobierno pretende aumentar impuestos en base a la siguiente premisa: “El país produce 100 y se recaudan 13, por ende, la presión tributaria es poca”, cuando en realidad lo que sucede es que los contribuyentes producen una parte mínima, digamos 40 y pagan 13 (equivalente al 32%) y los sectores exentos (incluyendo gobierno) gastan y producen 60, pero contribuyen 0, desvirtuando las estadísticas. Esto no quiere decir que los sectores exentos sean responsables del debacle fiscal, sino que la presión tributaria arroja una conclusión desembarazada de la realidad.

3-      Por último, en la República Dominicana, según el artículo 296 del Código Tributario, las personas físicas gozan de una exención contributiva según la cual si ganan menos de RD$ 400,000.00 al año, no deben pagar impuestos sobre la renta. Ya que RD$ 400,000.00 al año equivale a RD$ 33,000.00 al mes y como se estima que el 35% de la población dominicana vive bajo la línea de la pobreza, no es una sorpresa que no muchos dominicanos paguen impuestos, ya que simplemente ganan demasiado poco. En una charla impartida el 11 de octubre en la Cámara de Comercio de Santiago, el economista Henri Hebrard establecía que el Impuesto Sobre la Renta representa el 25% de las recaudaciones tributarias, pero que el 85% de los dominicanos económicamente activos no gana lo suficiente para tener el privilegio de pagar este impuesto, razón por la cual parece que pocos dominicanos contribuyen, cuando lo cierto es que auténticamente no están en condiciones de contribuir.

Para expandir nuestra reflexión, según estos datos, podemos concluir que el ISR es una contribución sustanciosa sufragada únicamente por las clases más favorecidas, por lo que puede incluso decirse que es un impuesto justo, al tomar de los que tienen capacidad para dar. No obstante, la “reforma” fiscal pretende gravar más los productos de consumo necesarios, con un mayor ITBIS y un mayor número de productos gravados. Esto elevará necesariamente el costo de vivir (alimentarse, vestirse, alojarse, ahorrar…), repercutiendo en todos los estamentos de la sociedad. Bajo estas condiciones, será todavía más difícil iniciar un negocio o producir dinero, por lo que se reducirá la inversión, la generación de empleo y los ingresos de la población, lo que se traducirá en dos cosas: a) el dinero recaudado también disminuirá y 2) la población perderá su seguridad económica y tendrá que gastar más de su dinero en simplemente vivir, perdiendo sus pocos “gustos” (beber alcohol, viajar, comprar ropa de marca), todo lo cual fomentará el descontento social, la violencia y la apatía.

3- “El gobierno tiene un déficit, para este año, de más de 58 mil millones de pesos, por lo que estamos dispuestos a negociar la forma, pero debemos recaudar esos montos”.

El gobierno atribuye ese déficit a los subsidios (12 mil millones de pesos), a la amortización de la deuda publica y al déficit cuasi fiscal (deuda del Banco Central) del año 2002, pero lo cierto es que no existe tal déficit. Nos explicamos: El gobierno elabora presupuestos cada año considerando lo que va a gastar y de donde lo va a cubrir y siempre, igual que en muchos hogares dominicanos, calcula un déficit operacional manejable (dinero que “hay” que gastar, pero no se tiene) que puede luego compensar endeudándose o emitiendo bonos soberanos. El presupuesto para el 2012 contemplaba un déficit de 22 mil millones de pesos, pero los gastos programados ya eran de por sí 40 mil millones de pesos mayores a los presupuestado para el año anterior (390 mil millones en 2011 y 430 mil millones en 2012). Al final, como dijo el Ministro de Economía, “no se recaudó lo que se esperaba”, pero tampoco se gastó lo que se esperaba, ya que como revelan los datos proporcionados esta semana, el déficit del año 2012 ascendió a 187 mil millones de pesos, 8.5 veces más que lo contemplaba el artículo 3 de la Ley 294-11[1] de presupuesto para el 2012. 






En conclusión, sí existe un déficit que los dominicanos debemos cubrir, el déficit contemplado en la ley de presupuesto nacional, no el descalabro actual cuyas causas el gobierno central no ha compartido en su totalidad, aunque bien puede sospecharse que se originó en ocasión de la campaña electoral y el inmenso programa de obras que coincidió con el cierre de esta misma, obras que, como se recordará, fueron inauguradas sin estar en condiciones para funcionar. Ahora el gobierno pretende desbancar los bolsillos de la población para cubrir un déficit no admitido por nuestros legisladores, pero los dominicanos no podemos consentir el aumento de un sólo por ciento de nuestros impuestos hasta que los sectores “deficitarios” del gobierno sean revisados para que dejen de ser “barriles sin fondo”. Entre estos “barriles” resaltan el sector eléctrico, el de transporte público, las obras públicas y los salarios de los funcionarios.

4-“La reforma tributaria es necesaria para sostener el programa del gasto social del gobierno”.

Nuestro presidente alega que requiere el dinero para continuar el amplio programa social del gobierno. De hecho, sin el aumento solicitado, el gobierno no tendría más que quedarse “de brazos cruzados”, según el presidente Medina. La respuesta de la población no se ha hecho esperar, en ambos lados, demostrando un gran abismo entre las dos clases económicas, los que necesitan y el gobierno se apoya en su necesidad y los que tienen y no quieren ser despojados de lo suyo. Este es un punto sociológico sobre el cual volveremos más tarde.

El gasto social, si bien suena como algo muy noble, en nuestro país no deja de ser nefasto por dos razones: a) El partido de gobierno ha repartido el dinero de los contribuyentes a título personal para acrecentar sus propias figuras (y algunos dirían que también sus propias fortunas) como si el dinero aportado por nosotros fuera de su patrimonio particular; b) todavía no existe prueba de un solo dominicano que haya salido de la pobreza gracias al plan social del gobierno, ya que éste se administra con miras a solucionar momentáneamente la necesidades que el propio gobierno provoca con su mala gestión.

Los opositores a la reforma podemos ser llamados indolentes, avariciosos o irresponsables por no querer contribuir con el desarrollo del país y con los “pobres”. Eso puede ser manipulado por la opinión pública para causar resentimiento social, algo muy útil para una campaña demagógica: ¿Por qué el carro de lujo paga la misma matrícula que el carro económico? ¿Por qué el “rentista” puede vivir de sus intereses si la mayoría de los dominicanos no tienen certificados de crédito? ¿Por qué el terrateniente puede tener numerosas propiedades y si ninguna pasa de 5 millones, no pagar nada por ese lujo? Son argumentos a los que todos debemos enfrentarnos porque en su reclamo guardan visos de verdad. Sin embargo, somos de la opinión que el aumento de los impuestos para ser destinados a la ayuda social es bien visto por la mayoría de dominicanos, incluso los acaudalados y así lo demuestran las amplias campañas a favor de la educación, la salud y el transporte público, nada de lo cual “beneficia” a las clases económicas poderosas. El quid del asunto es que a nivel personal ningún dominicano está preparado para aceptar más impuestos, si estos no vienen acompañados por mecanismos de transparencia respecto a como el gobierno gasta el dinero recaudado, a fin de que llegue a quien lo necesita en realidad. El gobierno ha perdido la confianza de los dominicanos y le es imposible pedir nada, hasta que la restaure.

5- “El gobierno ha hecho de su parte reduciendo el gasto público, ahora le toca a los ciudadanos contribuir”.

Esta es quizás, la mayor mentira de todas. Es loable la audacia del actual presidente al publicar el decreto 499-12 sobre racionalización del gasto público, el cual incluye algunas medidas para controlar los gastos del gobierno, que como hemos visto, constituyen la auténtica causa del déficit, no la falta de ingresos. El decreto versa sobre gastos en fiestas, regalos, viajes, gasolina y gastos de representación y si bien el decreto empezó cojo porque en su artículo 1 excluyó de su círculo de acción a los demás Poderes de Estado (constitucionalmente el Ejecutivo no puede obligar mediante decreto a los demás poderes), así como al Banco de Reservas, Banco Agrícola y al Banco Nacional del Fomento de la Vivienda y Producción, constituye un paso de avance importante para esclarecer “el verdadero rol de los servidores públicos”.

Sin embargo, el decreto tiene 50 días de su promulgación, su duración es de solamente un año y palidece en comparación con el escándalo de las pensiones destapado la semana pasada. Un gobierno que no ha cumplido ni dos meses de ejercicio no puede decir que ya ha puesto su grano de arena y un gobierno que pretenda “frizar” el gasto público en comparación con el año más deficitario en toda la historia de la República Dominicana, ciertamente no ha hecho su parte para enfrentar la crisis que se avecina. El compromiso del gobierno debe ser mayor y debe haberse hecho efectivo antes de siquiera acercarse a la población con un proyecto de aumento tributario.

Para concluir, compatriotas, conociendo las mentiras en las cuales se basa la “reforma” podemos oponerla de una manera más coherente y trabajada. Para influir en las decisiones, debemos participar en el debate y para hacerlo, debemos prepararnos bien. Como siguiente paso, a fin de contar con mejores argumentos a la hora de enfrascarnos en el debate de la reforma que ha de venir, les presentamos los principales descalabros planteados en el actual proyecto y hacemos énfasis en que resulta actualmente imposible pensar en el más mínimo aumento en las tasas impositivas. Dicho aquello, no dejamos de advertirles que a menos que nos cohesionemos de manera integral y luchemos no sólo por nuestro propio interés sino por el de todos los dominicanos, la “reforma” fiscal pasará sobre nosotros y todo grupo que no haya negociado un tratamiento favorable, sufrirá el peso completo de la única ley que el Estado se ocupa en hacer cumplir, la tributaria. Esto no lo podemos permitir, EL PAPEL DEL GOBIERNO NO ES RECAUDAR DINERO, sino garantizar a la población el disfrute de sus derechos, tales como salud, educación, bienestar, trabajo, libertad, etc.; los fondos públicos son simplemente una herramienta para alcanzar el bien común. Teniendo eso claro, debemos forzar al gobierno a dialogar con los “gobernados” que lo eligieron para hacérselo entender.

Antes de proceder, puntualizamos que el proyecto del gobierno no incluye ninguna reforma sobre ningún sector de la legislación nacional, sino que se limita a derogar o modificar artículos beneficiosos para el contribuyente desparramados en las diversas leyes tributarias que tiene nuestra república.

Principales gravámenes contemplados

  • El artículo 1 congela el monto exento de ISR en RD$ 400,000.00 por tres años, por lo que hasta el 2016, no volverá a ajustarse por inflación.

  • El artículo 2 reduce la tasa pagada por la repartición de dividendos de 29 a 10%,  pero con la excepción de que antes, las personas morales, cuando pagaban dividendos, podían acreditarse la retención hecha sobre el dividendo pagado al accionista, como un aporte deducible del impuesto sobre la renta. ¿Por qué? Porque la empresa paga dividendos después de pagar impuestos sobre la renta y cobrarle 29% a la empresa y 29% a los accionistas era considerado una doble tributación. Sin embargo, ahora las empresas deben retener 10, en lugar de 29%, pero ya no pueden descontarse lo retenido del ISR, por lo que si la empresa decide repartir dividendos, sus accionistas experimentarán una carga fiscal del 36.1% de los beneficios de la empresa (La empresa tiene utilidades por 100, paga 29% de ISR y le quedan utilidades por 71, esto paga 10% sobre los dividendos, por lo que a la empresa solo le quedan 63.9 para repartir. El total de impuestos pagados después de repartir los dividendos fue de 36.1, independientemente que hayan sido 29 la empresa y 10 el accionista).

  • El artículo 3 deroga la exención contenida en el artículo 222 del Código de Trabajo, por consiguiente, el salario de navidad ahora pagará impuestos sobre la renta, siempre que exceda la exención contributiva de RD 33,000.00 al mes.

  • El artículo 5 plantea una retención del 25% de todo premio obtenido en lotería, bancas o promoción de cualquier tipo, aunque después plantea una escala de 10, 15 y 25% dependiendo del valor del premio (a partir del primer millón, 25%) y 10% para las ganancias obtenidas a través de tragamonedas. También retorna a 5% la retención hecha por el Estado sobre pagos realizados a sus proveedores y elimina el párrafo del artículo 309 del Código Tributario que establecía que los bancos no debían hacer retenciones sobre los intereses pagados a sus ahorrantes.

  • El artículo 6 mantiene la tasa del 29% del impuesto sobre la renta, pero proyecta su reducción hasta 27% en el 2015, lo cual es oneroso ya que se planteaba su retorno a 25%.

  • Según el artículo 7, los intereses pagados por depósito (los famosos “plazos fijos”), inclusos los pagados por el BNV y las Asociaciones de Ahorros y Préstamos, ahora serán gravados con un 10%, cuando antes estaban exentos.

  • Los artículos 8 y 9 no son claros. Parecen repetir lo mismo que la ley actual manda: pagar el excedente sobre los cinco millones del valor de cada casa o solar urbano no edificado, ordenando, incluso, el ajuste por inflación cada año respecto a los 5 millones. No obstante, también puede interpretarse (y creemos que esta es la verdadera intención) que a partir de ahora, el Impuesto sobre la Propiedad Inmobiliaria gravará el total del valor de los inmuebles de una persona con un 1%, quedando exentos sólo los primeros 5 millones.

  • El artículo 11 plantea que el impuesto de transferencias inmobiliarias aumentará de un 3% a un 4.55%, aunque después deja entender que en lugar de 4.55 es 5% sobre el valor total del inmueble. En contraposición, se elimina la tasa del 2% para la reinscripción de una hipoteca.

  • El artículo 14 grava con un 10% de ITBIS al agua en todas sus formas, incluyendo gaseada, endulzada, mineral, etc.

  • El artículo 15 plantea un impuesto de circulación para vehículos (marbete) del 1% anual sobre el valor del vehiculo, en lugar de los 2,200 que pagaban los vehículos con menos de 5 años y 1,200 los que tenían más de 5 años. La ley no prescribe nada respecto a si hay variación del impuesto por depreciación del vehiculo o si se considerará, para fines del valor, si el vehiculo está siendo adquirido mediante préstamo o, al menos, en pagos deferidos.

  • El artículo 16 contempla, además del impuesto de registro o inscripción (“primera placa”) de un 17% del valor CIF (costo + seguro + flete), se crea un impuesto extra a los vehículos en razón de sus emisiones de CO2.

  • El artículo 17 prescribe una tasa de 63 pesos sobre el galón de gasolina, sea premium o regular y de 28 pesos sobre los galones de gasoil. Aparte, se pagará un 16% de Impuesto Selectivo al Consumo sobre el precio de venta de cada galón.

  • El artículo 20 prescribe un 10% de impuesto selectivo al consumo al servicio de transmisiones hechas por radio y televisión.

  • El artículo 21 unificó todas las tasas de Impuesto Selectivo al Consumo del artículo 375 del Código Tributario. Es cierto que las redujo, pero se trataban de bienes de alto lujo como caviar, yates, jacuzzis, etc.

  • Artículo 22, el más controversial. Se eleva por dos años la tasa del ITBIS a 18%, bajo el entendido de que se revisará su eficiencia, para decidir si se reduce después de pasado el plazo. Innumerables productos de consumo básico que antes estaban exentos serán gravados por un ITBIS del 10%, que ascenderá hasta 16% en tres años. Cabe recalcar que nuestra tasa de ITBIS (impuesto equivalente al IVA) es la más alta de toda Centroamérica.

  • El artículo 23 añade páginas y páginas de nuevos artículos que serán gravados con el ITBIS. Cosas tan básicas o sencillas como el azúcar, la miel, varios tipos de panes, el hielo, cazabe, la carne de gallina, las chuletas de cerdo, el aceite para cocinar, etc. Ya sólo quedan fuera los productos considerados de baja calidad como la molleja, así como las frutas y vegetales.

  • De acuerdo al artículo 24, los servicios de cuidado personal (salones y spas), ya no estarán exentos de ITBIS. También tendrán que pagar ITBIS los servicios de estiba y desestiba, así como las presentaciones artísticas y culturales.

  • El artículo 25 limita el monto que puede deducirse para fines del impuesto sobre la renta por concepto de intereses pagados en razón de deudas o gastos ocasionados por la constitución y operación de compañías. Esa deducción ya no podrá pasar del 50% de la renta neta imponible, lo que desfavorece en gran parte a las PYMES, las cuales no suelen contar con capital propio.

  • El artículo 26 aumenta el poder de la DGII de impugnar transacciones cuando los sujetos económicos estén relacionados, o uno de ellos se encuentre domiciliado en un país con un bajo régimen de tributación.

  • El artículo 28 retira a todas las ONG todos sus beneficios fiscales, excepto la exención del ISR (deben pagar ITBIS, IPI, ISC, diversas tasas, etc.). Además, si la ONG realiza alguna actividad comercial, como dirigir una revista u operar una cafetería, entrando en competencia con empresas sujetas a tributación ordinaria, perderán su único beneficio y deberán pagar ISR.

  • El artículo 29 aumenta de 2.5 a 5% el impuesto sobre las ventas brutas de las zonas francas al mercado local.

  • El artículo 30 plantea un impuesto del 5% para las ventas realizadas en el mercado local de las empresas acogidas a la ley 56-07 de prioridad al sector textil. Parece ser que este impuesto no existía antes.

  • El artículo 31 elimina las exenciones relativas a la energía renovable.

  • El artículo 32 plantea la modificación del párrafo IV del artículo 4 de la ley 158-01, pero no existe tal párrafo IV, por lo que es imposible conocer que parte de la ley es derogada. En todo caso, se plantea una modificación del régimen de exenciones previsto por esta ley, incluyendo el hecho de que las mismas (las exenciones), ya no son transferibles.

  • El artículo 33 desmonta el incentivo proporcionado por la ley de cine, 108-10, que permitía a las personas morales deducir del impuesto sobre la renta lo invertido en dinero efectivo a proyectos cinematográficos de largometrajes.

  • El artículo 34 plantea que las zonas francas “normales” (las acogidas a la ley 4315) deberán pagar el impuesto sobre la renta contenido en el Código Tributario.

  • Por último, el artículo 37 es ambiguo. Quiere decir una de dos cosas: 1) Se eliminan todas las exenciones otorgadas; o 2) El gobierno no permitirá a nadie más acogerse a alguna exención hasta que se promulgue una nueva ley de incentivos. En cualquiera de los dos casos, se mantendrán vigentes las exenciones contenidas en las leyes 8-90 sobre Zona Franca de Exportación (pero excluyendo a las Zonas Francas Especiales), 158-01, sobre Desarrollo Turístico, 108-10, de Fomento de la Actividad Cinematográfica y Ley 28-01 de Desarrollo Fronterizo (pero excluyendo a las empresas que compitan de manera directa con empresas acogidas al régimen de tributación ordinario).

  • Según datos recogidos en la prensa se pretende iniciar con el régimen contributivo subsidiado de la seguridad social para que el sector informal puede tributar. También hay rumores de que se anulará la ley 179-09 sobre deducción de gastos educativos incurridos por la persona física. Hasta el día de hoy, permanecen como rumores.

Estos son, en esencia, los principales vejámenes infligidos por el proyecto gubernamental que hasta el mismo ministro de economía admitió que producirían inflación y amenazarían la “estabilidad” de la tasa de cambio. Queremos, por último, a fin de enriquecer el debate y proporcionar respuestas a los contribuyentes, proponer algunas ideas propias y prestadas respecto a auténticas soluciones para la crisis que afecta a nuestro país:

Respuestas, Propuestas y Realidades

Primero, debemos dejar bien en claro que SI se requiere un pacto fiscal, pero de una manera muy distinta a como lo propone el gobierno. Una reforma fiscal integral debe buscar la forma de beneficiar a la población dominicana y asegurar la tributación en base a la justicia, es decir, que todos contribuyamos de acuerdo a nuestra capacidad económica y que dicha contribución nos beneficie a todos según el monto de lo contribuido o la mayor necesidad. Para el pacto estrictamente fiscal, debemos considerar los siguientes puntos:

1-      El nuevo esquema tributario debe incluir fuertes controles de transparencia para que la población conozca en que se invierte su dinero.
2-      Debe hacerse una reforma del Código Tributario para consagrar los derechos del contribuyente frente a la Administración abusiva y voraz, limitando la discrecionalidad de la DGII y DGA.
3-      Debe buscarse la simplificación de los tributos para hacer más fácil la tarea de calcularlos y pagarlos. No proponemos solamente hacer más accesibles los impuestos internos clásicos como ISR e ITBIS, sino también la unificación de todas las tasas del país para evitar la penosa tarea de la compra constante de sellos y recibos, para lo cual sería apropiado considerar la tarjeta bancaria prepago aprobada por la Junta Monetaria, como un modo de pagar todo tipo de tasas públicas. Además debemos buscar el desabultamiento de la burocracia administrativa y la tecnificación y eficientización de los pagos para reducir el gasto de tiempo experimentado en la DGII y DGA.
4-      El nuevo esquema impositivo debe gravar la capacidad contributiva de las personas, no su necesidad de consumir para vivir, y debe permitir la entrada al mercado de nuevos capitales y empresas innovadoras. Por ejemplo, proponemos eliminar todas las fianzas millonarias que impiden nuevos ingresantes en determinadas áreas, eliminar los anticipos del ISR que reducen el capital de trabajo de las personas y empresas, modificar el régimen de tributación de la persona física para que puedan desarrollar actividades comerciales o profesionales por cuenta propia, sin tener que constituir compañías y aun así deducir gastos, etc.

El pacto fiscal debe necesariamente ser consensuado, pero también debe provenir de un esquema mayor, de un “Pacto Social” que materialice el anhelo de todos los dominicanos de un Estado más responsable. El presidente Medina clamaba que la realidad era más fuerte que sus deseos y pedía nuestro apoyo para la reforma fiscal, lo que demuestra que nuestra oposición se está dejando sentir y el gobierno, que pensaba encontrar un pueblo dormido, ha despertado la indignación de todos los ciudadanos. Este es el momento más importante de nuestra historia actual, es el momento de revelar al gobierno lo que el pueblo realmente necesita, no lo que los “líderes” creen que le conviene. En el esquema de ese gran pacto social, proponemos los siguientes puntos:

1-      Debemos forzar la convocatoria de otro dialogo nacional, como el organizado por el presidente Leonel Fernández mediante decreto 489 de 1997, celebrado en enero del 1998. Ha llegado el momento de devolver el poder a su titular, los ciudadanos.

2-      No podemos permitir que aumente la carga tributaria en un solo por ciento hasta que el gobierno (junto a nosotros), no se aboque a resolver los problemas que según ellos mismos, son los causantes del gran déficit que nos agobia: El subsidio al sector eléctrico, a los combustibles para el transporte, la evasión y, por supuesto, la pérdida de fondos públicos en salarios, pensiones y gastos de representación millonarios. El pacto social debe incluir:

i.                    Una reforma estructural del sector eléctrico para que no sea deficitario. Esto puede basarse en la revisión de los contratos de generación, la instalación de plantas generadoras pertenecientes al Estado, la modernización de las vías de transmisión, la persecución eficaz del robo eléctrico, la sustitución por energía renovable y autogenerada, la instalación de suministro prepago de energía, etc.

ii.                  Una reforma del sector transporte, especialmente ahora que el gobierno quiere aumentar el costo del transporte privado en cuanto a vehículos y combustibles. Esta reforma puede contemplar la renovación y mantenimiento del parque vehicular del transporte público, combate a los monopolios del transporte público, migración hacia el transporte masivo fiscalizado por el Estado, mejoramiento de caminos y rutas vehiculares, puesta en funcionamiento de semáforos y señalizaciones, acondicionamiento de las calles para permitir un mejor transporte a pie o bicicleta, papel más activo de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET), el favorecimiento aduanal a vehículos híbridos o de bajo consumo, el gravamen en 1 o 2 pesos al Gas Licuado de Petróleo o al Gas Natural, etc.

iii.                Una reforma de las retribuciones públicas a los funcionarios, incluyendo, entre otras cosas, una tasa de pago para el presidente y ministros atada al desempeño económico del gobierno o del salario mínimo nacional, la promoción de la carrera administrativa para evitar el partidismo de los empleos, una fiscalización y persecución criminal de las botellas y nominillas, una redistribución del gasto para aumentar los salarios de los funcionarios de carrera y disminuir el de aquellos de libre nombramiento y remoción, el combate al poder de determinar el propio salario, aumento de requisitos para gozar de pensiones como servidor público, etc.

iv.                Un pacto para mejorar los sectores en los cuales la población se ha sentido más dolida: educación, salud y seguridad. Las ideas necesarias para enfrentar estos problemas deben de salir del seno del dialogo nacional y tienen demasiadas implicaciones como para abordarlas en este artículo; no obstante, debemos de estar concientes que en la actualidad estos sectores no reciben los fondos suficientes, por lo que su mejoramiento debe ser considerado ahora, en la medida que se combate el despilfarro público, para que no se conviertan en excusas para nuevas “reformas fiscales” propuestas por el gobierno.

v.                  Por último, aunque suene descabellado, los dominicanos debemos exigir, para cooperar con el pacto fiscal, la responsabilización de los culpables directos de la crisis que nos agobia. Busquemos que “caiga el peso infinito de los pueblos sobre los hombros de los culpables”; que se incaute su patrimonio mal habido y que se utilice para solventar parte de las deudas en las que nos han hecho incurrir.

Recordamos, el deber del gobierno no es “buscar dinero”, es procurar el bien de todos los dominicanos, que para eso le han dado autoridad. La falta de fondos públicos se debe a todos estos fallos estructurales antes descritos, que de ser remediados, sin aumentar los impuestos, acrecentaría de sobremanera las arcas estatales.

Para finalizar nuestro análisis queremos dar algunas ideas sobre como reorientar los impuestos que el gobierno ha incluido en su proyecto de “reforma”.

Primero, el gobierno plantea que las exenciones deben eliminarse porque no han repercutido en ningún beneficio para el país, no obstante alegar entre los logros de su partido, el crecimiento constante de la economía. Eliminar las exenciones puede significar la muerte de una economía floreciente, así como puede lograr el saneamiento de sectores ineficientes. Todo debe ser cuidadosamente ponderado y en cuanto a las exenciones, debemos distinguir entre las que existen para fomentar un fin social de aquellas orientadas a buscar un fin económico.

1-      Las que buscan un fin social, como todas aquellas contenidas en la ley 122-05 o las relativas a las cooperativas, deben ser mantenidas ya que ayudan a entidades que satisfacen una necesidad social que el gobierno no está en condiciones de cubrir. Apoyamos la fiscalización y el control de estas entidades para asegurar que no sean utilizadas como vehículos de lucro.

2-      Las que persiguen fines económicos deben ser consideradas en dos renglones: i) aquellas que existen para apoyar a sectores considerados socialmente importantes, de ii) aquellas que buscan fortalecer la economía nacional.

i.                    Las que buscan apoyar causas especificas, como los incentivos al cine o a la energía renovable, deben ser mantenidas y fortalecidas para propiciar un país más culto, más identificado culturalmente y más sano y responsable en relación al medioambiente, fines todos que el Estado, según la Constitución, debe perseguir.

ii.                  Las exenciones que redundan simplemente en “activar la economía”, como las relativas al turismo, zona franca y desarrollo fronterizo, deben ser estudiadas en cuanto a su continuación. Proponemos, que en lugar de eliminar estos incentivos, que los mismos se mantengan, pero que estos sectores estén obligados a pagar salarios superiores al salario mínimo nacional (50 o 100% más), a fin de devolver a la sociedad parte de los beneficios que ésta les otorga al no cobrarles impuestos. Estos mayores salarios aumentarían el dinero circulante y repercutirían favorablemente en el consumo, activando las economías locales en las cuales se desenvuelven los empleados de estos sectores, quienes, por lo regular, provienen de comunidades muy pobres.

Segundo, al gobierno le gusta gravar el consumo (ITBIS), en lugar de la renta (ISR) porque el impuesto al consumo es casi imposible de evadir. No obstante, si bien no todos producimos, todos sí consumimos, por lo que el ITIBIS repercute en igual proporción sobre ricos y pobres, impidiendo a los segundos abastecerse de los productos necesarios. El ITBIS si es muy alto, se convierte entonces en un impuesto injusto, porque no grava la capacidad económica, la capacidad de producir, sino que grava la necesidad de consumir. Esto no estaría mal si se limitara a productos de lujo, pero con el aumento del número de productos gravados por ITBIS y el aumento de la tasa de un 16 a un 18%, este impuesto se encamina a convertirse en una sentencia condenatoria para todos los dominicanos. El estado debe buscar otras formas de recaudar, aunque implique un aumento del ISR.

Tercero, en lugar de aumentar el impuesto sobre la circulación vehicular, el gobierno podría propiciarse un aumento en las recaudaciones con un incremento sobre los vehículos de alto cilindraje, a fin de reducir la presencia multitudinaria de jeepetas en el país, lo que a la vez ayudaría al parque vehicular dominicano a reducir su consumo de combustible, el cual pudiera ser dirigido a la generación eléctrica.

Cuarto, los impuestos deben motivar el ahorro bancario, no desincentivarlo. Al país le conviene la bancarización y la formalización de las actividades económicas de todos los dominicanos, por lo que no es factible ni recomendable el impuesto a los ahorros. Proponemos en cambio, un mayor control del ISR, la reducción de las tasas de interés para préstamos (en especial de los bancos controlados por el Estado como el de la vivienda y el agrícola, que han perdido de vista su misión) y la puesta en marcha del fideicomiso, ampliando los instrumentos de inversión con los que contarán los ahorrantes.

Quinto, en la República Dominicana más de la mitad de la población económicamente activa se desenvuelve en la informalidad. Para reducir esto, al microempresario debe ponérsele en condiciones de salir a la luz pública, pero éste no lo hará mientras por el hecho de constituirse como sociedad comercial deba empezar a contribuir 29%. Proponemos, en cambio, el acceso al microcrédito, como está supuesto a hacerlo PROMIPYMES, pero condicionar este crédito a que los microempresarios se formalicen como sociedades comerciales (SA, SRL, SAS, EIRL…), a la vez que se establecen tasas progresivas del ISR para que la microempresa pague 10, 20 y 30%, dependiendo de sus ganancias, lo cual reduciría la tasa, pero: 1) sacaría más empresas de la informalidad, las cuales empezarían a contribuir ISR, así como tasas de inscripción y renovación de registros mercantiles y 2) haría más fácil la recaudación de las personas que contraten servicios con la microempresa, ya que las empresas están obligadas a una serie de retenciones.

Sexto, el gobierno pudiera explorar otras vías de recaudación que hasta hoy no ha explotado. Un ejemplo sería aumentar la persecución y las multas de los ilícitos medioambientales, que en el país se cometen muchos. Otra contribución a considerar serian las multas por ruido, por arrojamiento de basura, por conducción insegura, por expendio de sustancias controladas a menores, etc. Una política seria de recaudación por concepto de actividades ilícitas ciertamente no constituiría una fuente permanente de ingresos, pero a la larga desincentivaría dichas violaciones, repercutiendo en mejoras para la población en general.

Estas son solo unas ideas peregrinas, nada en comparación que lo que un autentico Dialogo Nacional ha de producir, por lo que no podemos dormirnos ni perder el ímpetu, este es el momento de transformar nuestra democracia en una democracia participativa y nuestro gobierno indolente en un gobierno que realmente gobierne “con el oído puesto en el pueblo”. Nuestro último mensaje y el que más queremos transmitir es que en los últimos doce años la República Dominicana ha experimentado 6 reformas tributarias de envergadura mediante las leyes: 147-00 que modifica el código tributario, 288-04 de reforma fiscal, 557-05 de reforma tributaria, 495-06 de rectificación tributaria, 173-07 de eficiencia recaudatoria, 139-11 sobre aumento tributario. Si algo esto debe evidenciar, es que el problema es el gasto, no los ingresos.


martes, 14 de agosto de 2012

Foro desafíos y retos de la creación de nuevos municipios: Santiago Oeste, Baitoa y La Canela





Foro desafíos y retos de la creación de nuevos municipios: Santiago Oeste, Baitoa y La Canela

El pasado lunes 6 de agosto tuvimos la agradable oportunidad de estar presentes en un foro de discusión abierto en el Palacio de la Gobernación de Santiago a fines de discutir tres propuestas parecidas, pero no idénticas, de fragmentación de la ciudad de Santiago de los Caballeros. Las tres propuestas apuntaban a convertir al estatus de municipio a distintas demarcaciones de la actual ciudad: la primera siendo relativa al barrio de Cienfuegos, que pasaría a llamarse “Santiago Oeste”,  la cual fue propulsada por la diputada Altagracia González; la segunda comprendiendo el distrito municipal de Baitoa, siendo defendida por la diputada Magda Rodríguez y la tercera, relativa al distrito municipal de La Canela, apadrinada por el diputado Demóstenes Martínez.

Si bien el tema no deja de ser complejo, este artículo no pretende ahondar sobre los tecnicismos legales o logísticos propios de esa empresa, sino en la medida que fueron expuestos por expertos y autoridades presentes, dejando un pequeño a su escritor para que exprese su acuerdo o desacuerdo con algunos de los puntos planteados.

A modo de introducción, en cuanto al acto en si, el mismo contó con la presencia de autoridades edilicias, provinciales y distritales, como lo fueron el gobernador y el alcalde de Santiago de los Caballeros, quienes presidieron el evento, así como los susodichos diputados, regidores, alcaldes de municipios vecinos y líderes comunitarios. Por igual nos agraciaron con su presencia varios expertos en urbanismo, directivos del Plan Estratégico de Santiago y personalidades empresariales de la Región Norte. En cuanto al orden procedimental, después de los saludos protocolares del gobernador y el síndico –que por protocolares que fueran no dejaron dudas respecto a su opinión contraria a los planes de fragmentación– procedieron a tomar la palabra los arquitectos Domingo Matías y Julio Corral Alonso, quienes luego cedieron el turno a los diputados proponentes, los que no se dejaron intimidar por el rechazo de sus anfitriones y defendieron con vehemencia y argumentos sus controversiales propuestas. Luego fueron realizados cuatro comentarios más, de eminente carácter técnico, el primero a cargo de Ramón Céspedes, consultor del Plan Estratégico; el segundo por Hamlet Otañez; el tercero por Hipólito y Marcos Gómez del Plan de Ordenamiento Territorial y el último por Héctor Grullón Moronta. Para finalizar fueron permitidas 10 intervenciones de parte de los presentes, las cuales no podían sobrepasar los 2 minutos, pero que duraron en promedio entre 5 y 8 minutos, cada una. Todo lo anterior pretende ser resumido en este escrito para que el lector pueda familiarizarse con los interesantes planteamientos presentados. Procederemos de manera cronológica, pero a medida que se avance, omitiremos, sin la menor intención de reducir la participación de nadie, aquellos comentarios que correspondan a ideas antes desarrolladas por algún otro expositor. En lo adelante iniciaremos, quedando por agregar únicamente que a diferencia de otras actividades similares, fue muy poco lo superfluo y mucho lo sustancial que se expuso en las 3 horas de debate que duró el foro:

Domingo Matías por 15 minutos:

El arquitecto y sociólogo planteó las siguientes posturas:

1-      El llamado a autonomía es entendible por el manejo deficiente que los alcaldes hacen de los distritos y secciones alejadas del casco urbano, como es el caso hoy planteado.

2-      Ese mal manejo se fundamenta en que las autoridades edilicias no entienden que el territorio es integral y, por el contrario, continúan invirtiendo la mayor cantidad de recursos en el centro del municipio cabecera.

3-      La cura para estos problemas es la descentralización y desconcentración del manejo municipal. Este, añadimos nosotros, es uno de los objetivos perseguidos por los poco valorados y casi nunca ejecutados presupuestos participativos.

4-      Ninguna solución puede alcanzarse mediante la posterior fragmentación de los ya de por si numerosos municipios del país (136 según la página de FEDOMU: http://www.fedomu.org/municipios/), porque mientras más municipios haya, más pobres estos serán, ya que gran parte de sus fondos se destina a pagar empleados y representantes, lo que reduce sustancialmente las arcas municipales y dificulta la inversión en los servicios. Con este postulado concordamos y somos de opinión que cabildos pequeños no pueden costear los servicios mínimos que a cada municipio le corresponde como: basura (incluye recogida, depósito y tratamiento), planeamiento urbano, catastro, ornato, vialización de caminos, etc. La fragmentación ocasionaría que todas esas capacidades concentradas en un municipio, se dispersen en varios.

5-      Desde que la ley municipal (no ésta, sino una anterior cuyo nombre no recuerdo) planteó porcentajes del presupuesto nacional para los ayuntamientos (actualmente 10%), inició en el país una tendencia acelerada de creación de municipios que no obedecía a criterios técnicos, económicos o políticos serios, sino a intereses espurios. Por el semblante del arquitecto, puede inferirse que éste parecía entender que tal era el caso respecto a los proyectos a presentar.

Julio Corral Alonso por 12 minutos:

El expositor abrió con la lapidaria aseveración de que los municipios no proveen oportunidades de mitigación de la pobreza porque carecen de medios para incidir sobre las fuentes de creación de las riquezas. Los empleos que son capaces de crear no generan excedente ni se benefician de la plusvalía, sino que como mucho, las tareas del ayuntamiento se limitan a administrar la riqueza del municipio, pero a un costo, a fin de sostener su aparato administrativo.

Por otra parte, el arquitecto destacó que el crecimiento urbano en RD ha disminuido sustancialmente y que la economía netamente informal o de subsistencia es la practicada por el 70% de la población del área. A su entender, estos factores desmotivan la creación de nuevos municipios, pero lo hacen por razones muy técnicas que nuestro oído lego fue incapaz de captar, teniendo que ver con la manera y los motivos por los cuales las personas se desplazan hacia y desde los núcleos urbanos.

Terminada la exposición de los arquitectos, tomaron la palabra los representantes de las propuestas fragmentarias.

Altagracia González:

La diputada cedió el micrófono a Hipólito Martínez, secretario general del proyecto Santiago Oeste, quien habló durante 12 minutos. Resulta que no más hizo el Sr. Hipólito tomar el micrófono para que se provocaran aplausos evidentemente, por su efusividad y frecuencia, provenientes de agitadores clientelares de aquellos que persiguen a nuestros políticos con el único fin de llamar la atención e iniciar vítores en su nombre. Ahora, en cuanto a su exposición, debemos admitir que nuestra postura personal se encontraba prejuiciada, coincidiendo en su totalidad con la del arquitecto Matías, pero recordando las palabras del ecologista, excursionista y educador Oscar Cañizares: “generalmente estamos esperando la ocasión que nos de pie para decir lo que queremos, sin antes hacer silencio y escuchar a nuestro interlocutor”, lo cual, aparejado con la enseñanza bíblica de que la mayor sabiduría, y así lo solicitaba Salomón, consiste en un corazón que escuche (1 Reyes 3:9), pues decidimos oír al discursante y escuchándolo pudimos percatarnos de una comunidad olvidada por las autoridades, pero que no para de crecer desproporcionadamente. Cienfuegos tiene más de 200,000 habitantes, más que cualquiera de las cinco provincias menos pobladas del país, y el cabildo de Santiago no le presta la debida atención. En la actualidad cuenta con 8 avenidas y un solo semáforo, averiado para colmo, cero mercado público, cero catastro, cero ornato, cero drenaje y sobretodo, decenas de presupuestos participativos que han quedado sin ejecución.

No obstante, los argumentos del corazón no pueden sobrepasar los de la razón cuando se trata de acciones tan trascendentes como la separación de un pedazo del territorio urbano. El Sr. Hipólito no fue ambiguo y expresó que Cienfuegos, o el grupo que él representa, querían separarse y formar un municipio. Demostró poseer una buena visión y plantear soluciones para acabar con las admitidas arrabalización y miseria que plagan la zona, pero arguyó carecer de los medios, los cuales, a su entender, aparecerían con la generación de miles de puestos de trabajo y sus correspondientes tasas, que resultarían de la municipalización del área. Sin embargo, a pesar de que Cienfuegos es una tragedia propiciada principalmente por desacato al planeamiento urbano, tanto de parte de la Administración que no ejecuta ni supervisa ni fiscaliza, como de los habitantes que construyen ilegalmente, lejos de los suelos aptos y de las redes de servicios públicos, el proyecto de Santiago Oeste no presentó ninguna prueba que relacione la creación de un municipio con la solución de las carencias que agobian la zona. De hecho, es la postura de la mayoría de arquitectos presentes que la escisión de la Cienfuegos agravaría el problema. Recordando que la ciudad de Nueva York, cuya área metropolitana cobija a más habitantes que a nuestro país completo, quisiéramos hacer los siguientes señalamientos:

  1. Primero, es indiscutible que los proyectos de servicios tienen menor costo y mayor viabilidad a la medida que aumenta el número de beneficiarios. Dentro de las limitadas funciones de los municipios, sin tamaño y recursos suficientes es imposible invertir en obras de construcción o trazar planos congeniados de expansión municipal y mejoramiento de los servicios.

  1. Segundo, han sido los políticos –­­­los cuales son todos iguales– quienes han arrebatado a nuestras instituciones su funcionalidad, por lo que la creación de más puestos políticos (según el artículo 201 de la Constitución, sólo pueden ocuparse puestos representativos en el gobierno, incluyendo el local, si se es postulado por un partido político), solamente traería corrupción y pérdida de protagonismos de los liderazgos comunitarios, eso sin hablar de cómo los gastos extra reducirían los ya escasos fondos que la sección devenga.

  1. Tercero, si bien el trabajo de los representantes es velar y dolerse por la población, ello no puede implicar complacer ciegamente sus pedidos desarticulados, sino aportar criterios de eficiencia y factibilidad a los reclamos populares. Las razones que motivan el anhelo fragmentario están basadas en la quimera de la independencia funcional de los municipios, pero lo cierto es que instituciones cuyo principal ingreso proviene de una partida de una partida del presupuesto nacional (la cual nunca alcanza el porcentaje mandado por la ley y que es administrada por una institución politizada e innecesaria como es la Liga Municipal) no puede subsistir sino creciendo territorial y poblacionalmente para ser merecedora de mayores porcentajes del presupuesto y adquirir poder político.

  1. Cuarto, los síndicos de Santiago, especialmente en los últimos años y los líderes cesionarios de distintas comunidades nos están robando, en razón de sus diferencias, el sueño de un Santiago grande, autosuficiente y capaz de reclamar atención al gobierno central, el cual siempre lo ha dejado en el olvido. Es obvio que en esta lucha geopolítica cada fragmentación es una pérdida en la causa reivindicativa de la región.

Lamentamos, paciente lector, la manera extensiva en la cual expusimos argumentos propios. Para continuar el recuento del foro destacamos que a Cienfuegos procedió Baitoa, a cargo de la diputada Magda Rodríguez, quien habló durante 8 minutos:

No hay muchas cosas que señalar respecto a esta ponencia, excepto reclamos similares a los de Cienfuegos. Por igual dejó dicho la diputada que la ley 176-07 señala requisitos mínimos para elevar un distrito municipal a municipio y que entiende que Baitoa los satisface, por lo que procedería su iniciativa si fuese elevada en la siguiente legislatura. Por último, cabe destacar que el síndico Gilberto Serulle se le percibía un poco apesumbrado mientras su colega en medicina tranquilamente exponía su caso.

Por último, el licenciado Demóstenes Martínez quien habló durante 12 minutos:

En apoyo de la propuesta de La Canela como municipio el licenciado arguyó lo siguiente:

1-      La Canela merece ser municipio. Después de 18 años desde su constitución como distrito municipal, La Canela es hoy mayor de edad y ha crecido consecuentemente, alcanzando el tamaño legal para la municipalidad.

2-      Sus habitantes se sientes caneleros, no Santiagueros.

3-      Tener un síndico significa tener un doliente con peso político para ser escuchado. En lo relativo a este punto, no podemos dejar de resaltar que mientras el diputado  lo expresaba, comentaba a la vez como él había tenido que “llevar de la mano” al síndico de Sabana Iglesia hasta la Cámara de Diputados para que pudiese reclamar en nombre de su municipio, lo que evidencia una contradicción argumentativa.

4-      Otros ejemplos como el mismo municipio de Sabana Iglesia y el de Puñal atestiguan la felicidad que brinda a la comunidad alcanzar la dignidad de municipio.

5-      Cómo no podía faltar, surgió el reclamo de que La Canela se encontraba en el olvido por parte del alcalde, pero que en su caso, esta exitosa comunidad seria capaz de generar recursos suficientes para su autogestión, con tan sólo poder gozar de los arbitrios municipales.

6-      El estatus de municipio permitirá al pueblo gozar de una oficialía del estado civil, no teniendo entonces los habitantes que declarar a los hijos en Santiago.

7-      La proclamación del municipio de La Canela no tiene por objetivo crear puestos políticos porque siendo un distrito municipal, ya tiene un director y cinco vocales, por lo que sería sólo cuestión de cambiarles los nombres a “alcalde” y “regidores”, sin necesidad de crear puestos nuevos.

Corresponderá al lector evaluar la fuerza de los anteriores argumentos. Por nuestra parte, somos de la opinión que los tres expositores hicieron el mejor papel que podían haber hecho, despertando la conciencia de los presentes. No obstante, los intereses que defienden la cohesión de Santiago de los Caballeros tampoco fueron ambiguos en sus intervenciones, como podrá el lector apreciar por los comentarios de los siguientes cuatro comentaristas:

Ramón Céspedes por 5 minutos:

El ingeniero comentó que se encuentra triste porque ve en esta campaña fraccionaria una búsqueda de culpables, no de causas y entiende la separación como una solución reactiva a un problema estructural: la ley es incumplida de raíz. Para él, lo inteligente no sería romper, sino hacer funcionar lo que tenemos y para eso debemos aprender a escuchar y actuar acorde a lo que escuchamos que el otro quiere y necesita.

Hamlet Otañez por 9 minutos:

Ve en el crecimiento desorganizado de la ciudad un verdadero inconveniente en la provisión de servicios y entiende que si ahora mismo el planeamiento urbano es deficiente (áreas invadidas, desaprovechamiento de suelos fértiles, urbanización desorganizada que produce hacinamiento…) sería mucho peor si en lugar de una institución fueran cuatro las que controlen una misma zona de servicios, porque ello ocasionaría una atomización de la autoridad que impediría una correcta gestión de servicios.

Hipólito y Marcos Gómez por 13 minutos:

Estos arquitectos del Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago (CDES) presentaron el proyecto de desarrollo elaborado para el área de Santiago, el cual aseguraron a los diputados presentes que había sido formulado considerando los intereses  de sus respectivas comunidades. Esperamos, por nuestra parte, que esa “consideración” haya sido de carácter participativo, consultando a los representantes y habitantes de las áreas programadas antes de idear su proyecto. En cuanto al contenido de la exposición, la misma refuerza con datos técnicos todo lo dicho anteriormente por los otros expositores relativo a la inviabilidad de la fragmentación.

Héctor Grullón Moronta por 8 minutos:

El exalcalde de nuestra ciudad dedicó su tiempo a exponer algunas razones legales por las cuales los distritos y la sección aspirantes no podían elevarse hasta la municipalidad. A fin de no abundar, señalamos que los mismos están contenidos en el artículo 27 párrafo de la ley 176-07 e incluyen, aparte de todo, un plebiscito en el cual entiende no debe consultarse sólo a las comunidades que pretenden separarse, sino a todas las comunidades que son afectas territorialmente por esa separación.

Por último, el maestro de ceremonias abrió el foro para 10 “breves” intervenciones, las cuales, como mencionábamos al principio, oscilaron entre los 5 y 8 minutos. Para cerrar este artículo con prontitud, solo transcribiremos aquellas ideas no expresadas con anterioridad.

Profesor Víctor Burgos: “Donde hay gente es que hay poder”. La tendencia es de la representación a la participación y esta fragmentación permitirá una participación más directa que involucre a la comunidad en las decisiones que le afectan, lo cual revitalizaría nuestra democracia, que tan en descrédito ha caído.

Representante de APREDE: “Este proyecto se basa en la falacia de que los ayuntamientos resolverán los problemas de los servicios públicos y crearán negocios”. En sus palabras, esta es sólo una de muchas las falacias defendidas por los promotores del proyecto sobre las cuales no existe relación certera de causa-consecuencia.

Representante de la Fundación Solidaridad: Este cisma no es poca cosa, sino que afecta a todo Santiago y si como decía el exalcalde Grullón Moronta, debe hacerse un plebiscito no han de votar únicamente los habitantes de las comunidades cesionarias, sino todos los que serán afectados por la acción, es decir, toda la población de Santiago de los Caballeros y si se aprueba, quedaremos fragmentados en todos los municipios que la sociedad entienda necesarios: Gurabo, Santiago centro…

Finalmente, después de algo más de 3 horas se dio por concluido el foro. Aunque hemos tratado de recolectar todas las ideas expuestas esa mañana, no existen palabras para transmitir el drama humano de impotencia, arrepentimiento, perplejidad y simple animosidad que se vivió en ese salón repleto hasta el tope de toda clase de historias. Es ciertamente provechoso que esta actividad haya tenido lugar, especialmente porque se habló con toda sinceridad y aunque nuestra postura personal se inclina hacia la consolidación municipal, no la fragmentación, nos sentimos felices de haber presenciado esta puesta en alerta para nuestras autoridades edilicias: si no hacen su trabajo, tarde o temprano optaremos por prescindir de ustedes.


lunes, 13 de agosto de 2012

Conversaciones con mi fe




Conversaciones con mi fe

Después de leer la Palabra, la cual disfruto esporádicamente gracias a la revista “Rayo de Luz” (aprovecho para agradecer a los comentaristas de dicha publicación por sus valiosísimas reflexiones que tanto me han ayudado a reflexionar por mi mismo), siempre me surge una motivación especial que me ayudan a enfrentar con “honor y gallardía los retos de cada nuevo día”, pero puedo decir que lo que más me despierta la lectura de la Palabra son preguntas, motivadas en esencia porque he optado por vivir reflexivamente en el mundo de hoy.

Eso de vivir reflexivamente es de los aspectos que más me agradan de mi personalidad. Para ponerles un ejemplo, mientras escribo es domingo y son casi las 5:58 de la tarde. Por alguna razón, o por muchas, me ha costado un esfuerzo indecible sentarme a escribir este artículo. Por igual, cuando no me encuentro abstraído en alguna idea, siento un apuro hasta irracional que me informa que el día se está agotando y que el tiempo no va a ser suficiente para hacer las miles de cosas que quisiera haber terminado ayer. Me parece que una persona inflexiva padece estos males, mientras que yo reconozco que me afligen y entiendo, al menos superficialmente, sus causas: Primero, es connatural al ser humano que le sea difícil empezar cualquier proyecto, de la misma manera que en el mundo físico es difícil cambiar el estado inercial de la materia. Para ambos hace falta energía, pero a diferencia de las ecuaciones newtonianas, el ser humano no presenta idénticos resultados ante idénticos estímulos, aun en idénticas condiciones. Por ejemplo, en este momento me encuentro inspirado, pero como el lapicero es muy lento para alcanzar a la mente se ve olvidan algunas ideas antes de poder escribirlas. Este momento de pausa me ha permitido darme cuenta que tengo hambre, y ya que dejaré de trabajar para ir a comer, me pregunto que está haciendo mi novia. En eso ya he pasado 4 minutos pensando en lugar de escribir, etc. Toda esa multiplicidad de ideas es producto de una mente diseñada (o que evolucionó), para realizar múltiples procesos a la vez –Pausa para comer. Retorno–. De manera que pienso que nuestra capacidad de concentración está dormida y que para activarla requerimos de una férrea disciplina y una práctica constante que nos haga mejores.

Por otra parte, la prisa es subproducto de una mente atribulada por anhelos de alcanzar una imagen personal de eficiencia y rapidez en la producción, tanto material como intelectual, sin comprender –a menos que se haga un esfuerzo consciente– los naturales procesos de maduración que las ideas y acciones deben agotar. Así como en el mundo actual nos gusta que todo sea conveniente, rápido y completo, así creemos que nos gustaría ser: ricos, exitosos, fuertes, controlados, famosos, imitados, expeditos, infalibles…, lo cual nos causa un profundo malestar existencial, porque en realidad, como seres humanos, estamos limitados en el tiempo y el espacio: nuestro aprendizaje toma años, nos da sueño, somos esclavos del capricho (“no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero”. Romanos 7, 19), no podemos controlar lo que hacen o piensan los demás, etc. En fin, queremos estar repletos y completos en nuestra existencia desde este momento, sin entender que posiblemente nunca llegemos a ser como nos visualizamos. Estos anhelos pueden que quizás se deban a que vemos muchas historias en televisión y tenemos demasiados ejemplos que seguir, los cuales, buenos o malos, son personas a las que aspiramos ser sin ser nosotros. Tenemos demasiada información para digerir, de la cual construimos nuestro yo ideal y en la vida, mientras intentamos alcanzarlo nos duele fracasar y sobretodo, nos duele que sea imposible no fracasar.

Ante tales tribulaciones, encuentro sosiego al pensar en frases como “las cosas del amor se hacen con tiempo”, “el tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración” y “el aprendizaje no se cuantifica por libros leídos, sino por ideas incorporadas que dieron paso a ideas propias”. Sólo pausas forzadas y meditadas me permiten mantener la cordura.

Pero bien, ¿Cuándo “conversaremos con la fe”? Para no hacer esto sobre mi, sino sobre mis preguntas, plantearé ideas o “hechos” de incidencia religiosa y empezaré a elucubrar respecto a que significan para mí y que interrogantes me plantean.

Hoy hablaré de San Juan 20, 11-18. En estos versículos nos enteramos que una mujer fue la primer testigo de la Resurrección y la mensajera de Jesucristo para llevar la buena nueva a los que se suponían más cercanos a él, los apóstoles. Ya eso basta para escribir un libro, pero en consideración a mi escaso conocimiento, no planeo extenderme mucho. Primeramente, en este pasaje es que Jesús atina a decir “no me toques” (“Noli me tangere”) y muchas personas, especialmente en estos nuevos tiempos, gustan de imaginar una historia de amor entre Jesús y María Magdalena. Por favor, que eso no los distraiga de los dos puntos que trataré a continuación:

¿Son las mujeres primeras en la fe? Mi impresión, aunque la misma puede estar viciada por mi demografía, es que  las mujeres son creyentes más fervientes o feligreses más devotas. ¿Por qué? Miles de posibles razones. En general, las mujeres tienen fama mundial de ser más espirituales, lo que en la dialéctica occidental puede traducirse en que son más “irracionales” o más dadas a involucrarse en “creencias paganas o heréticas”. Esto puede deberse a su carácter, el cual encuentro empíricamente más subjetivo que el de los hombres, pero también puede ser que fruto de la subyugación histórica y constante del sexo femenino, las mujeres se “sometan” más cómodamente a la idea de un ser superior que las mande, las recompense o castigue. Por otra parte, puede ser que el sexo masculino haya desarrollado, o “venga de fábrica” con un ego superior al de la mujer y un sentimiento de autosuficiencia y poder que les aleje de la humildad consustancial a la religión, a la vez que les proporcione la autoestima necesaria para obtener buenas parejas. Esto me lleva a preguntarme si el patriarcado es inexacto o incorrecto como forma de organización social. Me explico. ¿Es más propensa, en su naturaleza, la mujer a la obediencia, o fue que durante la instauración del patriarcado su espíritu fue vencido?, lo cual, de ser así, es un crimen de la misma magnitud que la esclavitud.

Volviendo al tema del encuentro con Jesús resucitado, ¿fue el hecho de encontrarse con María Magdalena y su encomienda de comunicar su Resurrección a los apóstoles, parte de la campaña de Jesús para reivindicar a los excluidos de la sociedad? Si tal es el caso, ¿Qué pasó con el cristianismo? Si bien la religión cristiana se propagó apresuradamente por el imperio romano, en el mundo no alcanzó a calar la idea de justicia social tan consustancial a su doctrina sino hasta inicios del siglo XX (paradójicamente, siendo el comunismo ateo su representación más poderosa), ni tampoco hubo voto femenino hasta la mitad de dicha centuria (por igual, gracias al trabajo de las sufragistas, no del Vaticano). Si todos los gobiernos de occidente tienen bases cristianas, ¿por qué las ideas del cristianismo no parecen permear las políticas de los gobierno? Y si es verdad que todos somos iguales en dignidad, igual de hijos de Dios, ¿por qué hombres y mujeres preferimos ser liderados por hombres? Relativo a lo anterior, ¿por qué al día de hoy la Iglesia Católica no permite sacerdotisas? ¿Es el criterio que los apóstoles hayan sido exclusivamente del sexo masculino suficiente para justificar que según el plan divino, sólo los hombres pueden ser vicarios de Cristo? ¿No nos dice nada al respecto la intervención protagónica y primordial de María Magdalena? Esas no son preguntas cuyas respuestas me corresponden, pero en criterios prácticos, sí pienso que es más difícil exaltar a la mujer hasta el nivel cuasi sobrehumano que buscamos en los líderes. Siendo tal mi impresión, no dejo de preguntarme ¿por qué es tan difícil? Y más importante aún, ¿por qué buscamos líderes sobrehumanos? O todavía más punzante, ¿por qué buscamos líderes en primer lugar?

Como expresaba, estas preguntas no han sido planteadas para buscarles respuestas apresuradas y no niego que su debate excede mis limitadas facultades, pero, a modo de conclusión, me gustaría agregar que es innegable que el ser humano sufre su existencia y busca salvación en forma de salvadores. Lo peor de todo esto es que a medida que aumenta el deseo de salvación, disminuye también el deseo de participación en la salvación. Sin pretender una herejía “fui salvo por la gracia” me suena mucho peor a “fui salvado por la penitencia, la caridad y el amor”. A protestantes y católicos que discutan sobre que tan omnipotente es Dios y que tan autónomo es el hombre, yo, la próxima vez que nos veamos, ya habré pasado a otro tema.

El fracaso del código laboral




El fracaso del Código Laboral

¡Bueno, finalmente lo lograron! Me explico. Hablando con un amigo del fracaso del comunismo en República Dominicana, una de las razones analizadas de su infuncionalidad era la ausencia en nuestro país de clases sociales debidamente delimitadas que entraran en conflicto. Ahora, al momento de escribir este artículo pudiéramos decir, con reservas, que ya esa carencia ha sido subsanada y efectivamente gozamos de conflicto de clases sociales en nuestra República. Pero, ¿por qué con reservas? Porque si bien el conflicto existe, no ha nacido por las razones clásicas, las cuales, como usted, amable lector, debe imaginar, son crecimiento del sector capitalista y articulación del sector obrero. ¿Por cuáles entonces? Procederemos exponer nuestras ideas al respecto.

Antes que todo, recordemos que el profesor Bosch nos explicaba que en nuestra isla nunca se desarrolló un autentico capitalismo, y a pesar de lo que digan los industriales de cualquier región, todavía no se ha desarrollado en el país una clase capitalista de envergadura. Salvo excepciones, lo que existen en nuestro terruño son empresarios de ocasión que operan un negocio mientras les vaya bien. También tenemos políticos o “independientes” que prestan su figura a la cabeza de explotaciones realmente pertenecientes a un partido y, por último, tenemos una pequeña burguesía dispersa que nunca fraguó como clase y que actualmente se halla en decadencia. ¿Nuestro punto con esto? Que el conflicto de clases actual no es una respuesta a las vejaciones proporcionadas al proletariado por parte de la abusiva clase capitalista, porque ésta no existe.

Lo segundo a tomar en cuenta es que en un país sin capitalistas, no puede hablarse de una clase obrera. Lo cierto es que en la República Dominicana no sólo impera la informalidad en el empleo (se estima que el 56% de la población económicamente activa trabaja en la informalidad, siendo la cifra mayor en algunas regiones), sino que de los trabajadores asalariados, son pocos aquellos con visión y paciencia para integrarse al esfuerzo sindical. Esto se evidencia en que los registros del Ministerio de Trabajo sólo tienen contabilizados a 27 sindicatos (http://www.ministeriodetrabajo.gob.do/index.php/listado-sindicatos-y-federaciones-de-trabajo). Si a esta pequeña cifra le sustraemos los sindicatos de transportistas, queda patente la labor sindical no se ha hecho presente en la República Dominicana. Como nota aclaratoria explicamos que, a pesar de gozar de Registro Sindical, las asociaciones de transportistas no cumplen con las condiciones legales para ser sindicatos ya que los chóferes no califican como empleados subordinados de conformidad con los artículos 1 y 317 del Código Laboral, sino que se consideran dueños de turnos dentro de una ruta, los cuales pueden alquilar, por lo tanto no pueden formar sindicatos amparados por la ley. Por otra parte, el presidente del “sindicato” es, a menudo, dueño de vehículos y turnos, dicta ordenes e integra miembros, todo muy similar a un patrono, sólo que sin encontrarse obligado a garantizar ningún derecho laboral.

En conclusión, no existen en el país industrias suficientes y de tamaño tal como para ameritar la formación de grandes grupos sindicales, ni tampoco parece haber motivación entre los trabajadores para su formación, quizás por falta de idea clara respecto a sus beneficios, desconocimiento del procedimiento de formación o ausencia de liderazgo comprometido. En todo caso, lo que queremos resaltar es que los conflictos de clase en el país no se deben tampoco a que el proletariado obrero ha clamado su reivindicación, porque dicho proletariado, si es que existe, está lejos de articularse.

Entonces, ¿a qué se deben los conflictos de clase en Quisqueya? A varias razones, siendo la primera el hecho de que las clases se diferencian no por lo que hacen, sino por lo que tienen y en ese sentido existen estratos sociales muy diferenciados en nuestro país. No obstante, en este trabajo solamente pretendemos enfocarnos en el fracaso del régimen de protección instaurado por el Código de Trabajo como causa de conflictos entre trabajadores y empleadores, incluyendo una que otra glosa respecto a la aplicación que dicho Código ha recibido.

A modo de introducción, sería conveniente precisar que el Código de Trabajo fue preparado y aprobado de manera inconsulta, sin el apoyo del sector empleador. El mismo es producto casi exclusivo de una comisión de juristas del más alto calibre, que como tales dotaron al país de un instrumento tan moderno que era demasiado moderno para él, instados todo el tiempo por el presidente Balaguer, quien lejos de buscar el mejoramiento de la clase trabajadora, se encontraba apremiado en aprobar una ley laboral que le permitiera gozar de los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (lo que explica la ausencia de criterios de Estado para hacer efectivo lo que la ley bellamente consagra). Así las cosas, no sorprende la dificultad que han tenido las leyes laborales en calar dentro de nuestro esquema mental. Ya sin más que añadir, procederemos a explayarnos sobre algunos de los problemas que el Código Laboral y su aplicación han generado:

Aumento de los costos de producción: Hemos escuchado en numerosas ocasiones a nuestros sectores productivos quejarse de que “hacerlo bien” provocaría la falta de empleos (apelando al sentimiento social para defender sus prácticas), y aunque en criterios de calidad y sanidad tal aseveración suena a desfachatez, en relación al régimen de protección al trabajador, es un reclamo que amerita ser escuchado. ¿Por qué? Porque primeramente nadie emprende una empresa si no ve beneficios en su formación y si los beneficios no son lo suficientemente atractivos en relación al trabajo que cuesta iniciarla y mantenerla, esto tampoco valdrá la pena. Visto así, el Código de Trabajo plantea dos bemoles serios:

  • Estar al día con las obligaciones laborales implica un gran costo. Estas obligaciones sobrepasan, por mucho, el simple pago del salario, para el cual debe el empleador agenciarse recibos firmados y bien firmados por el trabajador. Las obligaciones meramente protocolares dispuestas por el Código de Trabajo incluyen los numerosos formularios de trabajo, que a pesar de ser siete, sólo dos pueden ser completados por Internet (y como quiera deben pagarse en efectivo en el Departamento de Trabajo). Respecto a ellos, cualquier cambio hecho sobre el personal requiere de un nuevo formulario, implicando un costo cada cambio, lo que efectivamente hace inviable el salario por ajuste o a destajo. Independientemente de esto, el mayor problema de los formularios es que su llenado requiere tiempo y experiencia y aparte de los mismos, los trabajadores todavía deben ser inscritos en numerosos otros registros. Entre otras obligaciones se le requiere a la empresa certificaciones de higiene y salud incluso para trabajo de oficina, así como certificaciones para permitir el trabajo de los menores, todo lo cual complica el trabajo gerencial. Por otra parte, existen regimenes complicados relativos a los distintos tipos de pagos, al manejo de personal embarazado o de trabajadores sindicalizados, criterios jurisprudenciales relativos al despido y al desahucio y numerosas obligaciones más, de las cuales no pretendemos renegar, sino puntualizar que son viables únicamente para empresas con tamaño y presupuesto suficiente para sustentar un departamento de recursos humanos y consultar abogados cuando sea necesario. Como habíamos hablado anteriormente, ese tipo de empresas son las menos comunes en un país como el nuestro, de trabajadores informales y pequeños burgueses y seguirán siendo infrecuentes en la medida que las regulaciones excesivas no permitan a la pequeña empresa acumular excedente suficiente para crecer. Por último, el régimen de protección es tan complicado y se encuentra tan apartado de la población, que cualquiera que no sea profesional del derecho no sabría ponerle pies ni cabeza. No sólo se trata de un sistema parcializado contra el empleador, sino que el mismo se encuentra casi oculto, todo lo cual se traduce en mayores costos para los emprendedores.

  • La ley ha echado todo el peso de una población a la que el gobierno no ha sabido sostener, sobre el empleador, por lo que ahora éste debe pagar 15% extra del salario de cada trabajador para que éste cuente con salud, pensión y seguridad contra riesgos laborales, mientras que el trabajador sólo paga 5%. Lo mismo no parecería tan grave, pero se trata tan sólo de la corona de un régimen legal que cobra 29% de Impuestos Sobre la Renta, 16% de ITBIS, 1% sobre activos o Propiedad Inmobiliaria (estos últimos impuestos deben pagarse aunque la empresa no haya tenido beneficio) y que además debe proporcionar 14 o 18 días de vacaciones pagos, salario de navidad, 10% de sus utilidades, hasta 28 días de preaviso y hasta 23 días de cesantía por cada año laborado. Por igual, el empleador puede ser condenado por no inscribir en la seguridad social a trabajadores extranjeros ilegales que, de por si, no pueden ser inscritos y a los cuales el Estado permite entrar libremente, llenando un vacío del mercado de trabajo que ningún otro sector se ha abocado a llenar. También es ilegal en nuestro país disminuir el salario de los trabajadores o descenderlos de su rango y es casi imposible realizar un despido sin incurrir en gastos. Por su parte, los trabajadores pueden faltar al trabajo dos veces cada mes sin dar excusas, exigirle a sus empleadores que les paguen el salario en efectivo, no tomar las medidas de seguridad cuando trabajan y aún así lograr que se condene al empleador por negligencia en caso de accidente, robar sin que sea probable que se les pruebe el robo (ni que sea viable económicamente condenar a los trabajadores, por la forma en la cual se cobran las deudas en este país), dejar el trabajo sin dar el preaviso y otras desigualdades más, no sólo onerosas, sino que mezcladas con el pésimo ambiente de negocios de un país con energía cara, caminos ruinosos y corrupción rampante, desmotivan a cualquiera excepto al más ambicioso emprendedor o a aquel que sabe desde el inicio que evadirá la mayoría de esas restricciones.

Modelo inadecuado para el país de protección laboral: en República Dominicana tenemos 1 sólo modelo de protección para todos los trabajadores, independientemente de su capacidad de producción, de su nivel de preparación, de la naturaleza de su trabajo o la calidad de su empleador. Peor aún, el modelo que tenemos es uno esencialmente elaborado para empresas grandes de explotación industrial en las cuales el trabajador ingrese, progrese a medida que adquiere conocimientos y después de 25 o 30 años, en excelentes relaciones con los dueños, se retire a disfrutar los beneficios de una vida de trabajo. Puede que ese sea un modelo apropiado para Baltimore dominicana o el Banco Popular, pues en empresas así habría recursos suficientes para ordenar la producción de acuerdo a las trabas de la ley e incluso representaría beneficios para la actividad empresarial el tener un sindicato que no busque dinero, sino propiciar el adiestramiento del personal y el desempeño eficiente de las labores, a la vez que se asegura que ningún trabajador sea abusado por gerentes inescrupulosos. Lamentablemente, ese modelo es inviable en nuestra república por dos razones muy importantes:

  • La mayor cantidad de trabajadores que no se encuentra en el sector informal trabaja en micro, pequeñas o medianas empresas. Los negocios que agrupan al mayor número de empleados del país son los talleres de patio (muebles, pinturas, repuestos), salones, restaurantes (de esquina o carrito), negocios de transporte o distribución, etc. Por otra parte, muchos empleados son domésticas o trabajadores de la construcción, ramas de sumamente complicada regulación. Todos estos negocios repudian, por su naturaleza, los formularios, los horarios, los registros, los sindicatos, la producción programada, los análisis de mercado, los departamentos de recursos humanos, etc.

  • Los trabajadores dominicanos, en un porcentaje importante, no tienen madera para estar a la altura del modelo laboral legalmente previsto. En nuestro país hay un gran problema de alcoholismo, irresponsabilidad, de impuntualidad, de cuidado a la salud propia (en Japón, a los trabajadores se les obliga a hacer ejercicio para reducir el riesgo en las pólizas de seguro) y, sobretodo, de educación: no sólo la formación es deficiente, sino que las enseñanzas proporcionadas por las escuelas técnicas son limitadas y, a menudo, desfasadas.

Código discriminante: El Código de Trabajo plantea una desigualdad vagamente justificada en cuanto a la protección de los actores laborales y a la carga de la prueba en los juicios. Esto lleva al empleador a conspirar para no cumplir la ley a cabalidad y motiva al trabajador a no empeñarse en su trabajo porque sabe que cualquier descuido del empleador le puede representar más dinero que todo su trabajo denodado (hasta el despido de un mal trabajador podría ser un error fatal). No planteamos idealismos infantiles como sería creer en la bondad intrínseca del trabajador o del empleador, sino que resaltamos la existencia de un escenario de lucha desigual en el cual ambas partes transgreden “lo ideal”, pero que una parte, en virtud de la ley, sale más perjudicada que la otra, pues sólo hay que mencionar el artículo 539 del Código de Trabajo que subordina la suspensión de una sentencia apelada al depósito del duplo de las condenaciones, lo que da lugar a los embargos expeditos en materia laboral que cierran empresas y no aceptan pagos. Todo esto trae notorias consecuencias para la estabilidad económica del país, sobre las cuales está de más abundar. En conclusión, si bien es cierto que al empleador se le debe exigir respeto para el trabajador que le da su plusvalía, esa exigencia no puede materializarse de una manera que propicie la desaparición del sector empleador, porque eso destruiría todo el entramado.

Ahora que nos encontramos en el cual seguramente será un lento proceso de modificaciones al Código Laboral –las únicas leyes que se deciden rápido son las relativas a las remuneraciones de los políticos–, estas y otras consideraciones deben ser asumidas por el gobierno y los legisladores a la hora de asegurar una reforma del Código que mantenga la dignidad de los trabajadores y la apareje con criterios de eficiencia, calidad y prosperidad económica, que más que deseables, son necesarios en nuestro planeta en crisis.

Me permito agregar que la situación del país es tan crítica que las conductas generalmente sancionables (evasión, ocultamiento…) adquieren en nuestra República una dimensión justificada y hasta encomiable al constituir objetables reclamos contra la situación de zozobra nacional de nuestra economía. Objetables porque se parecen a los protestantes que incendian gomas para exigir servicios básicos, es decir, quebrantan el orden público para exigir que se cumpla a cabalidad lo que dicho ordenamiento manda. Es triste la situación nacional porque el abandono en que la clase política tiene al empresariado nacional, a los trabajadores y a los pobres de solemnidad motiva esta crisis de valores en la cual lo malo es justo y lo bueno tonto. Y, a pesar de todo, el gobierno aun así reclama que hacen falta mayores recaudaciones porque los fondos les son insuficientes para hacer su trabajo, o que hay mucha informalidad porque el sector empresarial no ha hecho buena labor de captación, o, como lo hace actualmente, trata de presentar las exenciones tributarias como causantes de la poca recaudación y la desigualdad entre empresas, todo esto mientras los funcionarios se desplazan en vehículos de alta cilindrada que pasaron aduana sin gravámenes. A la vez, tienen carteras abiertas de combustible, viáticos y gastos de representación, no se sabe si declaran impuestos, inscriben “botellas” en sus ministerios y ninguno de sus empleados está protegido por el régimen del Código Laboral.

En nuestra corta experiencia, nos sentimos incapaces de sugerir medidas que ayuden a la elaboración de un sistema de protección laboral más a tono con nuestras necesidades, pero no deja de ocurrírsenos que la sistematización y completa digitalización de los formularios laborales y demás aspectos registrales, incluyendo su gratuidad o la posibilidad del pago electrónico de los mismos, facilitaría su cumplimiento de parte de los empleadores, a la vez que proporcionaría al gobierno una fuente de datos importantes para desarrollar políticas públicas. Por otra parte, mucho más importante sería un esfuerzo por brindar claridad en cuanto a lo que la ley demanda del sector empleador, estableciendo programas graduales de educación desde la escuela y la universidad. Por último, y sin pretender exagerar, es necesario un cambio completo del sistema de protección laboral que contemple obligaciones simplificadas ya sea por distintas ramas, como el trabajo doméstico, de oficina, de construcción, de car wash, etc., o dependiendo del número de empleados o el capital que posea la empresa. Por igual, una flexibilización de obligaciones relativas al pago del salario (para facilitar el pago electrónico, el salario por ajuste…), a la carga de la prueba en los litigios, a las prestaciones laborales, al poder de dirección del empleador para permitir la posibilidad de recortar personal o redistribuirlo y el establecimiento de una sinergia entre seguridad social y prestaciones laborales son pasos importantes que podrían ayudar a paliar la conflictividad y excesiva litigiosidad que el modelo actual propicia. Respecto a esto, no debería preocuparnos que este sistema en general sea más difícil de comprender, el objetivo es que para cada tipo de empleador sea más fácil de aplicar. Las sociedades más avanzadas requieren de normativas cada vez más complejas, por lo que no hay que temerle a las leyes, pero esas leyes deben ser elaboradas a fin de regular la sociedad, no de transformarla contra los deseos de sus integrantes. Por igual, leyes más complejas requieren mayor transparencia en su aplicación, generalidad en su cumplimiento y educación de parte de sus afectados. Todo ello aparenta ser muy difícil, pero lograrlo es el reto que nos ha presentado este siglo y como ciudadanos responsables no podemos huir del él.

sábado, 21 de julio de 2012

Pensar para proponer



Conversatorio de la Oficina Senatorial “Pensar para proponer: Educación para el crecimiento y la inclusión social. Retos y potencialidades en la República Dominicana”


Educación, la nueva panacea. Hace tiempo que venimos jugando con la idea de que la educación representa la solución a todos los males de la República Dominicana, así como antes lo fue el petróleo y después lo fue el turismo. En cierto grado, en cierto muy pequeño grado, la educación sí es la solución anhelada, mucho más rica y polivalente que las opciones anteriores, al menos en el sentido de que la explotación petrolera sólo requiere extracción y refinamiento (para lo cual hace falta ingenieros, que deben ser educados) y el turismo sólo requiere el muestreo de los atractivos propios de la isla, lo que de por si requiere infraestructura y capital humano diestro en cultura, historia, artes y todo lo demás que interese al turista, cosas a las que ciertamente beneficia una buena y completa educación.

Pero, si la educación es o no, todo lo que promete ser es tema para otro día. La razón primordial por la que me encuentro realizando este escrito es para hablar, tal como se establece en el título, de un encuentro celebrado en la PUCMM- Santiago el pasado jueves 19 de julio del 2012, a fin de escuchar al economista Javier Luque. Este experto peruano realiza, bajo la dirección del Banco Mundial, un estudio regional sobre la educación, tanto en cuanto a contenido, como a formas de educar y de los resultados del mismo quiso a hablar a los que quisieran escuchar, yo incluido. De ese encuentro quisiera resaltar tres cosas: los datos e ideas importantes arrojadas por el expositor, los comentarios producidos por los otros dos panelistas y la reacción del público presente.

No obstante, antes de dar inicio, me parece apropiado aclarar que la charla se celebró gracias a los auspicios del senador de Santiago, Julio César Valentín y que contaba con la presencia del rector de la PUCMM, Mons. Agripino Núñez Collado, del Senador y presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez y, por supuesto, del mencionado senador Valentín. Como corolario SABEMOS que el público estuvo lleno de dirigentes políticos que querían dejarse ver o consideraron conveniente asistir, entre los que se encontraban Franklin Almeyda Rancier, Francisco Domínguez Brito, Tommy Galán (Senador por San Cristóbal), Petrouschka Muñoz y muchos dirigentes sindicales del profesorado y representantes de la Coalición Educación Digna. Como esperado, se inició tarde, los presentadores hablaron de más (restándole tiempo al expositor), se ratificó el compromiso ineludible del presidente electo, Ing. Danilo Medina, con el 4% y hubo muchas fotografías y saludos protocolares que limitaron el debate sustancioso.

Ya habiendo dicho lo anterior, iniciaremos con algunos puntos tratados por el expositor, Dr. Javier Luque. No hice un recuento sustancioso de lo expuesto, sino simplemente de lo que me llamó la atención:

El primer dato relevante es que en el 2005 la Oficina Regional de la UNESCO para America Latina y el Caribe realizó el Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE) que evaluó a todos los países de Latinoamérica, exceptuando a Puerto Rico y Panamá. Dentro de ese estudio no sólo quedamos en último lugar, como de seguro todos habían escuchado, sino que, y esto sonó extrañísimo, no había diferencia significativa entre las calificaciones obtenidas por los alumnos provenientes de hogares más pobres y más ricos. Esto suena excelente en términos de equidad social, pero visto más detenidamente, las consecuencias que trae son de las más nefastas de la región. Digo esto no sólo porque nuestro quintil más rico obtuvo las mismas calificaciones que el quintil más pobre del Salvador (segundo “peor” país), sino porque la igualdad de calificaciones entre ricos y pobres significa dos cosas: 1) El modelo educativo no sirve para enseñar, porque los hijos de los ricos reciben en promedio 4 horas de clases más a la semana y; 2) En la República Dominicana la educación no es vehículo de movilidad social porque a pesar de todos tener el mismo bajo nivel educativo, la brecha económica continua presente.

La única explicación que el experto peruano podía plantearse era que los hijos privilegiados no tomaron la prueba seriamente. Eso puede ser cierto, pero como el Dr. Luque desconoce la realidad dominicana no parece atisbar que los resultados tienen una falla de origen: él esperaba encontrarse con que los hijos de los ricos provinieran de familias con un horizonte cultural más elevado, lo cual no es necesariamente cierto ya que los profesionales e intelectuales dominicanos no constituyen la clase adinerada del país. De hecho, los hijos de poetas, sociólogos, historiadores, matemáticos, maestros etc., provienen de hogares mucho  más pobres que los hijos de comerciantes, terratenientes y políticos. En consecuencia, el horizonte cultural de los verdaderos ricos es igual de pobre que el de los auténticos pobres: consumo masivo, placer momentáneo, aspiraciones sensuales y sensoriales, etc., sólo que los ricos pueden satisfacer sus bajas aspiraciones, mientras que los pobres las anhelan. Si hay dudas respecto a esta deducción de mi parte, sólo hay que preguntarse quienes estudian filosofía, literatura y educación en las universidades y quienes estudian administración de empresas.

El segundo dato de sumo interés es la diversidad de empleos de la República Dominicana. Algunos lectores habrán de conocer la realidad cubana de doctores que ganan más como meseros o ingenieros que manejan taxis, pensando que en la República Dominicana estamos lejos de semejantes infortunios. Lamentablemente, lo cierto es que en los últimos 12 años nuestro país ha experimentado una revolución educativa positiva en cuanto a tasas de escolaridad y alfabetización, pero lamentablemente la progresión en la diversidad de empleos ha sido casi nula. Abundando respecto al tema encontramos que la disponibilidad de empleos que requieren análisis crítico, toma de decisiones o conocimientos especializados, ha permanecido casi estática en 12 años, a pesar de los avances de la ciencia y tecnología que la última década ha traído. En ese sentido experimentamos el círculo vicioso de que nuestras calificaciones en ciencias y matemáticas son pésimas y, por consiguiente, el país no atrae ni genera empleos técnico-científicos y, por otra parte, esa ausencia de empleos de alto nivel no motiva a la educación local a intentar alcanzar niveles más elevados de formación

Tercer punto, el gasto. El mismo cuento de todos los días, el famoso 4%. Existe una controversia en el debate público, generada por el PLD, de que un aumento de los fondos lo que causaría sería dilapidación de los mismos, pero lo cierto es que, en la actualidad, de todos los países de America Latina y el Caribe, R.D. ha sido el segundo que menos ha invertido proporcionalmente en educación. Sólo Bermudas ha invertido menos, tanto en relación al PIB, como en porcentaje del presupuesto nacional. No sólo eso, en relación a los países del mundo, viendo la media de lo que se invierte en educación con relación al tamaño de su PIB, la RD debería invertir mucho más simplemente para estar a la par con la media mundial (la cual incluye países más pobres que el nuestro).

Tratado el tema de lo planteado por el expositor, me gustaría ahora resaltar algunos de los aportes de los comentarías, Mercedes Hernández y Rafael Toribio, figuras con distinguido trayecto en el área de la educación.

Lo primero es que el valor de Mercedes Hernández es inspirador y esclarecedor, ya que en presencia de los funcionarios antedichos se atrevió a decir que los Directores Regionales de Educación no son ni gerentes ni docentes, sino politiqueros. Posteriormente abundó durante 18 minutos (le dieron 10 para hablar) acerca de cómo la burocracia impide la buena gestión de los ya de por si escasos recursos y de cómo el Ministerio de Educación se encuentra sobrecargado con tareas administrativas y hasta de  construcción, que le impiden enfocarse en mejorar el modelo educativo actual.

Continúo Rafael Toribio, quien resaltó lo siguiente:

1-      Los estudiantes de escuelas públicas suelen perder hasta un mes de clase cada año por tardanza, huelga o días sin docencia. Ante este panorama, preocupa que los padres no se preocupen porque sus hijos pierdan clases.

2-      A pesar de tener pruebas nacionales, las mismas no son aprovechadas por las autoridades. Lo que es más, no sólo en educación, sino que frente a todo resultado desfavorable, o nuestras autoridades lo descartan o intentan restarle mérito, asegurando que se trata de una campaña de descrédito para el país.

3-      Los beneficios de la carrera de educación y el bajo de nivel de requisito para graduarse de ella motiva solamente a aquellos que se ven imposibilitados de ingresar a otra carrera. ¿Cómo es que a los padres dominicanos no les importa que a sus hijos les enseñen personas descalificadas?


Por último, se permitió la participación de cinco miembros del público, los cuales estaban supuestos a hacer preguntas, pero prefirieron hacer uso del espacio para exponer sus ideas personales. La primera intervención estuvo a cargo de Franklin Almeyda Rancier quien destacó dos puntos muy preocupantes, cada uno a su propia manera:

1-      La tendencia mundial de la educación es que ésta debe favorecer la empleomanía. En contraparte el poeta Ramón Tejeda Read dijo en una entrevista que en lugar de carreras que defiendan o administren la riqueza ajena (administración, derecho, etc.), es bueno que el país fomente carreras que creen riqueza propia (literatura, sociología, filosofía, etc.).

2-      El que visita un barrio se da cuenta que la escuela y el barrio están de espaldas una con el otro. Los centros escolares parecen bunkers, con altas paredes, alambrado de púas y vigilancia permanente. Es cierto que esto nos habla del problema de la inseguridad, pero también de la irreverencia y la alienación. La escuela no significa nada para los que estudian en ella, ni para los que envían a sus hijos a ella. Ya no es un centro de alto valor y orgullo para la comunidad, ni siquiera forma parte del patrimonio comunitario cuya depravación nos duela a todos, sino que la escuela pública representa actualmente un plantel colocado unilateralmente por un gobierno que no escucha a la población para que los niños deban ir obligado a perder el tiempo y gastar dinero en uniformes y libros.

La segunda intervención correspondió a Víctor García de la Asociación Dominicana de Profesores, persona poseedora de una de las voces más resonantes que he tenido el privilegio de escuchar, la cual, además, se acrecentaba por arte del micrófono que fue puesto en sus manos. Dijo, por igual, dos cosas preocupantes:

1-      No está de acuerdo con la caracterización del profesorado como incapaz, resaltando que en la actualidad muchos profesionales de otras ramas se han inscrito en programas de habilitación docente para aprender la pedagogia necesaria para enseñar. Lo preocupante de esto es, por supuesto, la ausencia de autoevaluación de todos los líderes dominicanos, independientemente de su sector, lo que constituye una demagogia.

2-      Lo segundo es que quien toma las mayores decisiones educativas del país es el presidente de la República, el cual es llevado al poder por un partido político y por el trabajo de dirigentes como él (Victor Garcia), a los cuales no puede darles la espalda una vez en el poder. Siendo así las cosas, todos en este país somos políticos y si la señora Mercedes Hernández quiere eliminar la política de la educación, será ángeles que deberá traer del cielo a ocupar los cargos de directores regionales. Tristemente concuerdo con él al 100% y si queremos acabar con el sectarismo en la educación debe gestar un cambio del paradigma no sólo dentro del Ministerio, sino dentro todo el esquema gubernamental dominicano.

El tercero en tomar la palabra fue un periodista que, además, representa a la Asociación Dominicana de Ciegos. Su idea es clara: hay matriculación de muchos en el sistema escolar, pero hay poca inserción porque muchos se van o se quedan sin querer, y definitivamente no hay inclusión total, porque ninguna escuela del país, ni pública ni privada, se encuentra totalmente habilitada para los discapacitados, lo cual, francamente, es una vergüenza muchas veces ignorada y olvidada.

El cuarto participante fue un individuo oscuro (de dudosa apariencia) que habló de manera descarrilada. Al primer momento que pudo, la maestra de ceremonias le dio la palabra a la ex vice-alcaldesa Petrouschka Muñoz, quien con su extraño acento aseguró tener una pregunta que hacer, pero que debido al decepcionante espectaculo que se estaba llevando a cabo en el auditorio, no le restaba más que decir que el país se encuentra en emergencia y que nosotros mismos requerimos de mejor educación, de 4%, pero desde la cuna. Comentario atinado, pero improcedente, dado, en mi opinión, para aparentar rectitud y preocupación ante el foro, esperando que la gente la viera y aprobara de su conducta, generando así una percepción positiva entre los presentes. Fútil iniciativa, si me preguntan.

Después de la intervención de Petrouschka quedó finalizada la actividad, por lo que me quedé con muchas preguntas que me hubiese gustado responder a través de los expositiores. Entre ellas mencionaria las siguientes:

1-      Podria implementarse en dominicana el sistema de gerencia privada de escuelas públicas, como se hace en el Hermano Miguel. Bajo este sistema, los maestros reciben su salario del Ministerio y se utilizan fondos públicos para algunas construcciones, pero el director es nombrado por una organización no gubernamental, la escuela tiene políticas de contratación propias y un curriculum académico especializado, a la vez que los estudiantes deben pagar un poco para gozar de beneficios no disponibles en las escuelas públicas, como limpieza, electricidad, programas de deporte funcionales, etc.

2-      ¿De que manera puede la educación ayudar a asegurar igualdad de oportunidades y movilidad social vertical de la República Dominicana, o eso es una utopia?

3-      ¿Cuáles son sus recomendaciones a la hora de aplicar un presupuesto de 4% del PIB (actualmente tenemos 1.8), es decir, cuales son los gastos que más aportan a la educación integral y calidad de vida de los estudiantes? En la misma línea, que espacio debe dársele a la educación artística, la filosofía, la cultura popular y otras ramas del conocimiento no necesariamente atractivas para la empleomanía?

4-      Entre otras como: ¿Cuál es el salario ideal de los educadores? ¿Cuántas aulas y maestros hacen falta para abastecer la demanda y por que no los tenemos? ¿Debe la educación continuar siendo gratuita?, etc.

A modo de conclusión, sólo me gustaría citar al doctor Luque quien nos decia que la falta de educación nos afecta en más cosas que en la economia, sino también en la vida en sociedad y en la autoeficacia de cada uno de nosotros. Una vez entendido esto, nos corresponde abordar el tema seriamente e intentar llegar un acuerdo sobre el modelo educativo que queremos para el país y que requerimos para lograrlo. Por mi parte apruebo del curriculum actualmente impartido en la tanda regular de cinco horas diarias, como constitutivo de formación básica que todo individuo moderno debe tener. A la vez abogo por mayor inclusión de psicólogos y educadores profesionales en las escuelas, aparejado esto con una mayor inversión en el personal docente y en la habilitación de los planteles para una educación inclusiva. Finalmente, los padres deben jugar un rol superior al maestro, pero aliado a sus intereses educativos, iniciando la educación en casa y consolidando lo aprendido en la escuela.

lunes, 9 de abril de 2012

De las bailarinas y la campaña política


 
La "corrección de lo que está mal" y sobre todo "el continuismo de lo que está bien". Me parece absurdo que un partido que pretende basar su campaña en los supuestos valores de sus integrantes y candidatos utilice burdamente el atractivo lascivo de la carne para incentivar a los jóvenes machos a concurrir a sus manifestaciones. ESO NO ES EDUCACION, SINO CORRUPCION DE LA CIUDADANIA.
Como opina Alba Mercedes, si el candidato fuera un patán podría excusarse este tipo de campaña, pero siendo una mujer quien se postula para la vicepresidencia, cabe preguntarse si no le avergüenza ver su imagen asociada a este tipo de manifestaciones.

Por otra parte, es cierto que las bailarinas sólo hacían su trabajo, recibiendo un pago por atraer con su encanto físico la presencia de muchos jóvenes varones, por lo que su actitud no debía de avergonzarlas a ellas. Así como las porristas, su presencia no aporta al desarrollo del juego, pero si ayuda a convertir el deporte en NEGOCIO, motivando a muchos hombres a comprar las boletas para asistir al encuentro deportivo. Aquí yace el gran escándalo. No se trata simplemente de la cosificación de la mujer (que de por sí es un mal en si mismo, presente en otros estamentos), sino de la comercialización de la política por parte de los candidatos: No se trata de cuantas conciencias puedo despertar, sino de cantidad de espectadores puedo amasar, a fin de aparentar liderazgo. De esa manera no se transforma la sociedad, sino que se le utiliza, se le engaña y después se le descarta, dejándole como único aporte, el morbo.

Este tipo de manifestaciones no es privativo de la República Dominicana, sino que lo vimos hace algunos años en el auge de funerales chinos que incluían presentaciones de strip-tease. Esta realidad no sirve como elemento justificador, sino como muestra que ni siquiera en las malas costumbres somos capaces de expresar originalidad.