jueves, 13 de julio de 2017

Populismo de derecha. ¿Contradicción terminológica?



Populismo de derecha. ¿Contradicción terminológica?



Tomado de un libro de ciencia ficción alemán: https://www.gutenberg.org/files/50770/50770-h/images/019_h046.jpg

Hoch oben raten ob sie bald die Sterne kommen hören. Sterne die herabstürzen und von der Finsternis verschluckt werden. Ein Stern leuchtet, ein gelber, und ist doch die Erfindung der Finsternis
Paul Celan

Allá arriba, adivina si acaso pronto oirán caer a las estrellas. Estrellas que se precipitan y son tragadas por la oscuridad. Una estrella brilla, una amarilla y es, de hecho, el origen de la oscuridad.
Paul Celan

Debería estar haciendo muchas cosas. Debería. El término me tiene cansado, literalmente cansado. Ahora duermo más a deshora aunque menos en total, desubicado en los laberintos de la cotidianidad plástica que recubre las vidas paralelas que atraviesan océanos y husos horarios. Son las 10:20 PM y mañana tengo que trabajar en Inditex desde las 5AM, pero no tengo sueño porque dormí 3 horas en la tarde y he arruinado cualquier chance de reposar sanamente (con ese reposo que genera ondas beta en el cerebro, si es que eso es cierto). He decidido que como no he podido encontrar trabajo de abogado en Alemania (por ello los trabajos precarios con firmas tercerizadoras que me envían a Inditex a recibir cargamento y a Medpex a recibir medicamentos) que voy a no perder el tiempo y prepararé mi propuesta de doctorado para irme este año a Hamburgo, eso si consigo entrar a la Universidad, eso si consigo la beca del DAAD. El tema, como podrán imaginar, es “El impacto de la liberalización del comercio en la política fiscal nacional. Una comparación entre el continente Europeo y el Americano” (working title). Pienso escribirla en inglés, no en alemán, básicamente porque el alemán no me da para escribir una tesis (ni siquiera un poema decente, pero para eso tampoco el español) y porque nadie habla alemán a excepción de los empleadores que no se han querido arriesgar conmigo….

Lo anterior, me disculpan, era un desahogo y una especie de mojón (saben a lo que me refiero, un milestone), para cuando lea estos artículos de viejo y publique un libro llamado “Pensamiento crítico y filosofía moral. Reflexiones de un vagabundo intelectual”. Pasemos ahora al tema, el cual, lamento decir, trataré brevísimamente porque quiero terminarlo hoy y seguir estudiando alemán.

La razón por la que escribo este artículo es únicamente para publicar esta frase de Paul Celan que no encontré en ninguna parte del internet y merece ser conservada. Según vi en un documental, Celan era un judío askenazi nacido en el Reino de Rumania, en la ciudad de Chernovtsi donde las calles se barrían con rosas y había más librerías que tiendas de pan. Su ciudad pertenece hoy a Ucrania y en el 38 Celan se fue a Tours a estudiar medicina, escribiendo en una carta a, creo que su madre, la frase que arriba les transcribí y traduje. No sé realmente quien era Celan y la mayor parte de su poesía no es de mi agrado (muy tétrica, ¿pero quién lo podría culpar?). Leí su nombre por primera vez en el poema Historia de un vasco llamado Felipe Juaristi que tradujo al vasco los poemas de Celan y al castellano los poemas propios. Yo intentaba encontrar una frase en vasco para ponerla en la tarjeta de felicitaciones de una pipa que le envié al prometido de la mejor amiga de una novia que tuve en invierno y que la pobreza y discontinuidad del verano ha mantenido muy lejos. El tipo no fumaba, pero tenía aspecto de que le sentaría bien una pipa. Agradeció el obsequio, pero nunca mencionó el poema, por lo que pienso que no le gustó o no lo leyó. Este pequeño suceso demuestra la gran y única diferencia sustancial entre hombres y mujeres que he descubierto en 28 años de vida: Las mujeres aprecian los regalos, pero atesoran las tarjetas. Me imagino que es porque saben que “la muerte de la carne no coincide con la muerte de las palabras”. Los hombres, aparentemente, son casi todos marxistas.

Pues, la frase de Celan me pareció digna de rescatar porque esa es la tragedia de la guerra, una oscuridad que devora las estrellas y no permite a lo bueno brillar con su verdadera luz. La estrella de David se convirtió en una sentencia de muerte, así como hoy en día se le llama nacionalista a los movimientos que quieren acabar con los valores que permiten conformar y mantener una nación; así como se le llama antiglobalización a los movimiento que quieren llevar a cabo una internacionalización de la economía que sea justa y benéfica para todos. Todo parece ser nombrado como lo que no es. Coincidencialmente, y esta será mi última desviación, la forma en que decimos las cosas tiene una importancia suprema en quienes somos y en quienes nos convertimos, trascendiendo el tiempo y del espacio, afectando a quien las emite y las recibe. Quiero compartirles 4 ejemplos de la literatura, los cuales no serán ajenos a nuestra discusión final:

El primero es de Galeano y es acerca del papel y la permanencia de mensaje sobre el medio. Como me paso 8 horas al día cargando cajas (no muy pesadas, no se apuren) y los capataces son benevolentes, he optado en bajar audios para escuchar durante mis largas jornadas de faena, entre ellos uno de Galeano hablando de su libro “Memoria del Fuego” y relatando cuentos. En el minuto 41 pueden escuchar algo acerca de los indios chiriguanos. Ellos no conocían el papel “ni sabían que lo necesitaban” hasta que los franciscanos se lo presentaron. Como no tenían palabra para nombrarlo inventaron una basada en la que para ellos era la función más importante de esta lámina, “enviar mensajes a los amigos que están lejos”. Por eso le pusieron el nombre de “piel de Dios” porque ¿qué otra superficie sería capaz de semejante proeza?
Wifredo Lam en su taller, sólo piensen todo lo que se puede hacer sobre el papel: http://www.museoreinasofia.es/sites/default/files/exposiciones/lam_g.jpg
El segundo es de Borges y es acerca de la permanencia del mensaje en quien lo retransmite. En su cuento “El inmortal”, mi cuento favorito quizás de la bolita del mundo, acaba diciendo: “Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros, fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos”. Si quieren entender el contexto, les pido leer el cuento, pero para fines de este artículo sólo basta con entender que incluso quien transcribe lo que él mismo dijo años atrás, termina transcribiendo lo que dijo alguien más. Esto no sólo por los juegos de la memoria, sino porque retroactivamente la persona que somos hoy transforma a la persona que fuimos antes, hasta el punto de que puede cambiarse el pasado en virtud de lo que hacemos en el presente. Existen pocas cosas ciertas en la historia (ese decreto fue firmado en tal fecha, esta ciudad fue elevada a ayuntamiento en aquella otra, etc.). Lo demás son interpretaciones basadas en el intérprete, el cual nunca es una tabula rasa.

El tercero es acerca de la permanencia del lenguaje y viene de un poema escrito por Ernesto Cardenal, ese gran polemista de la teología que nos regaló tantos grandes poemas, proveniente de un país pequeño, Nicaragua, que nos ha regalado tantos tantos grandes poetas y poetisas. Cardenal escribió unos versos para honrar la memoria de quien es quizás mi poeta favorito, Joaquín Pasos. Serrat les puso música, pero van mejor solos:

Epitafio a Joaquín Pasos

Aquí pasaba a pie por estas calles
Sin empleo ni puesto y sin un peso
Sólo poetas, putas y picados
Conocieron sus versos

Nunca estuvo en el extranjero
Estuvo preso
Ahora está muerto
No tiene ningún monumento...

Pero
Recordadle cuando tengáis puentes de concreto
Grandes turbinas, tractores, plateados graneros
Buenos gobiernos
Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo
En el que un día se escribirán los tratados de comercio
La Constitución, las cartas de amor
Y los decretos

Si quieres llorar de emoción verdadera por el milagro de la palabra escrita y la inevitable comprensión de que nunca escribirás algo tan terriblemente hermoso, te invito a leer “Canto de la guerra de las cosas”, poema inmenso del cual sólo transcribo una muestra insignificante, pero igual de escalofriante:

Dadme un motor más fuerte que un corazón de hombre.
Dadme un cerebro de máquina que pueda ser agujereado sin dolor.
Dadme por fuera un cuerpo de metal y por dentro otro cuerpo de metal
igual al del soldado de plomo que no muere,
que no te pide, Señor, la gracia de no ser humillado por tus obras,
como el soldado de carne blanducha, nuestro débil orgullo,
que por tu día ofrecerá la luz de sus ojos,
que por tu metal admitirá una bala en su pecho,
que por tu agua devolverá su sangre.
Y que quiere ser como un cuchillo, al que no puede herir otro cuchillo.
 

El lenguaje, en manos de Joaquín, fue un eterno aletear de alas imprecisas que denunciaron el sufrimiento como una ignominia, precariamente sobrellevada, para orgullo y morbo de los opresores. Su poesía se trató de un acto de dignidad del cual podemos aprender y al cual vale la pena añorar.

Pintura primitivista nicaragüense en la que Cristo es representado como un buen joven Nica. Joaquín ayudaba a los más pobres a sentirse dignos de poesía: http://indigoarts.com/sites/default/files/styles/full/public/fletescruz_tempesta.jpg?itok=1S9ouiGj


Finalmente, quiero hablar de los poemas y su valor universal. Ya decía Shelley, esposo de Mary Shelley, la autora de Frankenstein e hija de Mary Wollenstoncraft, posiblemente la primera filósofa y socióloga feminista, que los poetas son capaces de tocar tenuemente la Verdad y al hacerlo, se convierten en los legisladores ignorados de la humanidad. Pues, uno de los más apreciados escritores catalanes, Miquel Martí i Pol tiene algo similar que decirnos. Compré su libro conjuntamente con otros en una tienda de antigüedades de Barcelona (incluyendo un epistolario de Giscard D’Estaing que le regalé a Carlos Morel con quien me encontré fugazmente para comer hamburguesas acompañado de su encantadora esposa y prácticamente toda su familia).  Lo hojeé despreocupadamente mientras esperaba en un parque del Montjuic a que abrieran el museo de arte y soñaba despierto que me encontraba con Serrat y discutíamos el concierto que Silvio dio en el 2007 en el Estadio Olímpico:

He heretat l'esperança

He heretat l'esperança dels avis
i la paciència dels pares.
I de tots dos, els mots
dels quals ara em serveixo
per parlar-vos.
M'han dit que la naixença em dóna drets
inviolables.
Però jo sóc poruc i sempre em sento
una mica eixalat i solitari.
Visc en un poble petit,
en un país petit

i, tanmateix, vull que quedi ben clar
que això que escric ho escric per a tothom,
i que per mi és com si el món sencer
girés entorn de l'eix dels meus poemes.

Vagarejo tot sol pels carrers en silenci
i cada vespre escolto el cant de les sirenes
des del terrat de casa.

He heredado la esperanza

He heredado la esperanza de los abuelos
Y la paciencia de los padres
Y de todos, las palabras
De las cuales ahora me sirvo
Para hablarles

Me han dicho que el nacimiento te otorga derechos inviolables
Pero yo soy miedoso y siempre me siento
Un poco exiliado y solitario

Vivo en un pueblo pequeño
En un país pequeño
Y sin embargo, quiero que quede bien claro
Que esto que escribo lo escribo para todos
Y que para mí es como si el mundo entero
Girara en torno al eje de mis poemas

Vago todo solo por las carrejas en silencio
Y cada tarde escucho el canto de las sirenas
Desde la terraza de mi casa

¿Qué tiene que ver todo esto con el populismo de derecha? Como todas las cosas del mundo, tiene mucho que ver y nada a la vez con todo lo demás. Lo importante es que lo que se escribe se escribe para todo el mundo y el mundo entero puede, o girar en el eje de un poema que diga la verdad o precipitarse en el agujero abierto por la mentira. Verán, he estado pensando a profundidad muchas cosas. Las cuales expondré brevemente porque son las 11:54 PM.

-          Políticas nacionalistas en general

Para los que no lo saben, me encanta el nacionalismo y el patriotismo en general, los cuales identifico con lo que expuso Martí:

“El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca”.
José Martí

Como abogado sé que un Estado se conforma a base de una población (llamada también nación), un territorio determinado y un gobierno permanente y con control efectivo sobre el territorio. También sé que la idea del Estado-Nación proviene de la paz de Westfallia firmada para poner fin a la Guerra de los 30 Años y en la cual se asentaron las bases de a) gobiernos autónomos (¡ya ni el Papa ni el Emperador Romano Germánico podrán decirnos qué hacer!) y b) con poder de decidir la fe de sus súbditos (la fe del reino es la del príncipe). En el contexto global, la creciente internacionalización y el reconocimiento de los derechos individuales de los habitantes de cualquier territorio, han diluido en cierto modo estas características del Estado. No obstante, el Estado continua siendo el principal actor en la política nacional y en las relaciones globales. Igualmente, el vínculo político con un Estado, al cual llamamos “nacionalidad”, es la caracteristica distintiva más generalizada hoy en día, siendo lo primero que una persona referenciará cuando se le pida identificarse en un contexto internacional.

El mal está, en cierto modo, en la sábana, porque sabemos que en el año 2017, al menos en lo que se considera Occidente, la nacionalidad es un vínculo jurídico que se obtiene cumpliendo requisitos burocráticos. No obstante, seguimos abrazados a la idea de que nacionalidad pertenece a “nación” y que nación es un término que describe a un grupo más o menos homogéneo que ocupa un territorio. Los Francos, los Lacios, los Iberos, etc., fueron naciones, pero no es verdad que Francia, Italia y España están conformadas por poblaciones homogéneas descendientes de estos grupos. Son grandes países abiertos a la multiculturalidad bajo la égida de un Estado fuerte que es capaz de hacer a los extranjeros sentirse nacionales después de pasada una generación, independientemente de que se tengan o no los papeles que acrediten esto. 

Sabes, son las 2:02 AM y ya no puedo más. Me voy a dormir, arruinando todo porque debo despertar en 1:58 minutos.

He vuelto a casa, como vuelve el mirlo al terminar la primavera, para dormir quieto entre sordinas (pues afuera están remodelando la tubería de la calefacción). Prosigamos con el problema actual del nacionalismo. Me he dado cuenta que la imagen nacional a menudo está construida tomando como base la estructura de poder casi uniformemente vertical que existe en, me atrevo a decir, todos los países del mundo. La idea de que los vascos se sientan más cercanos a los aragoneses que a los serbios proviene de vínculos fácticos como cercanía territorial, manejo de al menos un idioma en común y sí, ciertas similitudes étnicas. Esto está sujeto a sus bemoles ya que quienes conforman el estándar fenotípico de un pueblo son a menudo los miembros de los sectores representativos del poder, quienes son vistos en cierta forma como representativos de la nación.

Debido a la hegemonía anglosajona de los últimos dos o tres siglos, los descendientes de las clases dominantes son a menudo hombres blancos, aunque no necesariamente. Otros ejemplos de sobre simplificación de la imagen nacional son la estratificación de castas en la India (la mayoría de extranjeros estamos familiarizados con la imagen del Brahmán por el Yoga o del Vaishya porque son los mercaderes, pero no así con otras castas y sus desafíos y tradiciones particulares). Así mismo, un lenguaje predominante dentro de países multilingües crea una idea del nacional típico que comúnmente está apartada de la realidad (como pensar que los haitianos hablan francés, cuando éste es realmente el idioma de las elites). En el caso de República Dominicana hay ideas étnicas que conforman la imagen del dominicano y esas ideas lamentablemente contienen a menudo, un componente axiológico que hace a ciertas razas y nacionalidades mejores y peores que otras. Como suelo decir, soy un hombre en un país machista, blanco en un país racista y con apellido extranjero en un país bultero. Si fuera una persona inteligente, sería ya viceministro de finanzas, pero simplemente pierdo demasiado tiempo en cosas inservibles como ver muñequitos o desarrollar una brújula moral.

"Dispersión", considerada una de las mejores obras de los 2000, representa la vorágine de mi cerebro. Tomado de http://d5wt70d4gnm1t.cloudfront.net/media/a-s/articles/1693-507182373288/phaidon-twenty-first-century-painting-masterpieces-list-900x450.png

Volviendo al tema que nos ocupa, una nación, en el sentido sociológico del término, no puede ser completamente fluida pues aparte de la etnia, hay otros componente culturales, históricos y hasta geográficos que también informan la idea de nacionalidad. No obstante, en una época de Estados Jurídicos de Derecho, todos estos componentes son meros accidentes que no tienen peso a la hora de definir el contenido jurídico de la “nacionalidad”, ni el trato que corresponde proporcionar a las personas en su carácter de ciudadanos. Pero si bien el derecho está compuesto de abstracciones, los prejuicios son más bien hijos de las impresiones, meras conjeturas inmediatas nacidas de una percibida diferencia étnica o cultural. Estos prejuicios cristalizan el concepto de nacionalidad, combinando (o contaminando) lo jurídico con lo demás y hacen imposible que otros grupos se inserten en lo considerado "nacional". Esto es un fenómeno hasta natural, cuya superación se obtendría sólo a través de un abandono de los prejuicios. Esto puede lograrse con la técnica psicológica de su preferencia: exposición, deconstrucción, combate a través de la racionalización, etc. Este no es el tema nuestro, sino más bien la manipulación de estos prejuicios para alcanzar objetivos egoístas de carácter electoral.

En cierto modo, quien explota los miedos y prejuicios raciales del electorado para obtener votos es igual de macabro que quien explota la pobreza y carestía para los mismos fines. Aunque parezcan equivalentes lejanos, quien le da dinero a una persona para que emita determinado voto es igual que quien le provee comida, alcohol u oportunidades para lo mismo y es igual que quien le dice que su voto es garantía de seguridad contra la amenaza del colectivo prejuiciado. Quizás yendo muy lejos, es equivalente a quien ejerce la coacción física para obtener un voto (como en la Unión Sovietica donde las elecciones siempre eran 99% a favor, 1% de absteción). Hay una violencia materialmente equivalente al garrote que se ejerce manteniendo a una población pobre, malinformada, asustada e intoxicada.

Esto me lleva al problema bastante serio de la retórica nacionalista, la cual usa indiscriminadamente el término patria de un modo que parece poner a la patria como excusa para pisotear a los patriotas. El poeta nacional dominicano es Pedro Mir, pero el mejor poeta dominicano es posiblemente Gastón Fernando Deligne, quien en su poema “Memento” habla de lo vano de honrar a la patria en nombre cuando la hemos dejado perecer en actos:

Memento

Los Magnos de la Patria, en lazo estrecho
tornaron indomable su impericia
ante el altar donde la unión oficia.
Abríguese la unión en nuestro pecho.
  
Para alentar el ponderoso hecho
que la victoria diademó propicia,
amaron el derecho y la justicia.
Amemos la justicia y el derecho.

Ese el alto tributo, y no los dones
de evanescente incienso y vano ruido,
a su santa memoria y sus blasones.

Cuando la bien amada ha fenecido,
recordar sólo el nombre -¡oh, corazones!-
es una ambigua forma del olvido.

En el caso de gobiernos que han sido responsables de la dirección del Estado durante años, es difícil hablar de defensa de la patria cuando el principal elemento constitutivo de la misma, la nación, ha sido soslayada y hasta explotada durante su tiempo al mando.

-          El populismo como herramienta

Ya llevo 5 horas interrumpidas escribiendo y pienso ponerle fin a esto. Simplemente me gustaría decir que populismo, como dice Laclau, es la técnica de apelar directamente al pueblo para movilizarlo como órgano político. Esto puede obedecer a intenciones altruistas o egoístas y puede responder a una evolución en la democracia por la cual se deja atrás lo que Laclau llamaba la política de los punteros: personas que controlan el voto en los barrios a cambio de favores (¿suena familiar?). La idea es que el populismo lleva a un empoderamiento del pueblo. No obstante, el populismo también puede representar una involución de la discusión por la cual los problemas reales que afectan a la población son ignorados bajo el manto de una retórica simplista y emotivamente cargada. Reinhold Niebuhr, un teólogo americano, galardonado con la Congressional Medal of Freedom, dice algo que parece que todos los gobernantes saben:

“Rationality belongs to the cool observer, but because of the stupidity of the average man, he follows not reason, but faith, and the naive faith requires necessary illusions and emotionally potent oversimplifications which are provided by the myth-maker to keep ordinary person on course”.
Reinhold Niebuhr

"La racionalidad pertenece al observador calmado, pero debido a la estupidez de la persona común, ésta no sigue la razón, sino la fe y la fe ingenua requiere de ilusiones necesarias y sobre simplificaciones emocionalmente potentes, las cuales son provistas por el constructor de mitos para mantener a la persona común en el curso correcto”.

Reinhold Niebuhr

Diciendo cosas así, ya se imaginan porqué ganó la Medalla Congresional de la Libertad. ¡Orwell, ven a ver!

Mi oposición al populismo viene primero porque es ejercido por todos los grandes y pequeños sistemas electorales del mundo: pensar que Chávez era populista y no reconocer que Hillary Clinton, Theresa May, Emmanuel Macron, etc., lo son también, es lo que se llama tener “corruptos favoritos”. Los votantes de Le Pen realizan una racionalización de su voto basado en un visión ideologica del mundo compuesta por racismo, xenofobia y antiglobalización, pero parece ser que Macron no ganó por sí mismo, sino como una respuesta anti Le Pen catalizada por la imagen amigable de Macron como el chico guapo que está enamorado de una mujer mayor. Si el candidato es mercadeado en su personalidad, hay muchos temas que ni siquera son puestos sobre el tapete y que no habrá forma de discutirlos una vez la República comience a marchar. Populismo no es solamente el de derechas cuando se usa el miedo, ni el de izquerada cuando se usa la pobreza, sino es también, aunque no sé que apellido ponerle, cuando al electorado se le mercadea un candidato al que se quisieran parecer o del que se pudieran enamorar.

Pensar que la democracia es la manera de organizar el gobierno de modo que la población en su conjunto pueda decidir libremente el uso que se hará del poder Estatal es quedarse corto. Democracia implica también que la población en general pueda decidir libremente el uso más conveniente para todos del poder Estatal y esto requiere de información (transparencia) y participación. Como las sociedades grandes requieren cierto tipo de representación, la estrategia populista rompe decididamente el principio democrático, pues a) solo permite a la gente decidir entre algunas opciones ya dispuestas, en lugar de establecer ellos mismos su candidato; b) mantiene la campaña en niveles superficiales como son la apariencia de los candidatos, su vida personal, o la supuesta bonanza o seguridad que su elección traerá; c) reduce la capacidad de las personas de revocar su decisión electoral en caso de haber cometido un “error en cuanto al sujeto” y d) no está de más decir que, la apelación directa de un candidato a la población hace a la misma susceptible de caer en los sesgos que los psicólogos conocen muy bien: identificación con el candidato en base a su discurso o apariencia; efecto bandwagon por el cual las personas votan por el candidato que piensan ganará las elecciones; manipulación de miedos y carencias, etc.

Curas de este mal son, por ejemplo, la participación política activa a través de instituciones que representen intereses y medien el voto. Un ejemplo sería una comunidad que tiene una junta de vecinos. Esta se informa y socializa los problemas e intereses de la comunidad. Ésta a su vez se comunica con asociaciones de juntas de vecinos que operan en la ciudad. Finalmente, como grupo, particián en las discusiones electorales o se acercan a las autoridades municipales o distritales ya electas. Finalmente, los temas son discutidos de modo que, en el mejor de los casos, la cuestión no se limite a elegir un candidato, sino que todos los candidatos reconozcan la vigencia de los problemas de esa comunidad. En el peor de los casos, si ningún candidato los escucha, podrán lanzar su propio candidato. Este ejemplo es bueno tomarlo con un grano de sal porque todos conocemos el problema de la captura de los representantes.

Otra cura, la cual trato a profundidad en otro artículo, es la llamada “autodefensa intelectual”, por el cual los individuos se mantienen informados sobre lo que su Estado está haciendo con sus recursos y en grupo, ya sea en instituciones o en círculos informales, combaten la desinformación a la cual los propios prejuicios y los alienantes medios de comunicación los exponen.

Son las 12:49 PM, dormí, laboré, dormí, redacté y revisé, quizás para nada, quizás para alguien además de mí. Volveré ahora a estudiar alemán o a correr o a comer o a redactar mi exposé. La verdad es que desconozco el futuro del autor de estas líneas, el cual peligra como “burbuja en la punta de una aguja” (frase genial de Luis Cardoza y Aragón), pero sea lo que sea, sepan que cualesquiera sean las consecuencias de caminar errante, siempre es mejor que quedarse sólo, viendo la televisión.


Si fuera menos serio, esta seria mi frase favorita. Tomado de https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/originals/fa/ee/90/faee9062fa07e1ff89aaac33a1934ca5.jpg

lunes, 8 de mayo de 2017

Capitalismo global y autodefensa intelectual

Capitalismo global y autodefensa intelectual

Capitalismo global

Tomada de https://www.planetadelibros.com/usuaris/libros/fotos/93/original/capitalismo-global_9788498925630.jpg


Vivimos en tiempos de ruina y caos. El apabullante triunfo del capitalismo internacional, que explota desigualdades económicas y debilidades institucionales de la “periferia mundial”, ha llevado a que los detentadores del capital hoy en día, gocen de fortunas que ni Salomón, Craso o Soleiman hubieran podido imaginar (Piketty). En palabras del poeta chileno, Victoriano Vicario: “Nadie ha tenido tanto oro como hoy día. Ni tanta muerte”.

Aparte de la morbosidad que se activa al escuchar estas denuncias, también debería activarse en nosotros el instinto de conservación. Como un animal ante el atropello de un cazador más inteligente y mejor equipado, las comunidades enfrentamos hoy en día nuevas formas de lucha de clases con grados de sofisticación y multilateralidad sin precedentes. Ya no se trata tan sólo de quién tiene la tierra o quién es propietario de la fábrica, sino de quién controla un mercado o quién cobra un arrendamiento cuando se utilizan bienes “comunes” como el internet o cuando se disfruta de la “propiedad intelectual”.

El estado de la economía mundial y su forma presentan nuevas variantes de desigualdad, menos evidentes, pero igual de apabullantes. Hace 500 años había amos y esclavos; hace 100 años había patronos y empleados. Hoy existen productores y clientes y la situación no es tan distinta entre ellos como la terminología pudiera hacernos pensar. Por ejemplo, hay cada vez menos trabajos de manufactura en occidente debido a que los avances en el transporte han hecho posible que dichos trabajos sean localizados en países orientales como Indonesia, Bangladesh y Vietnam, regiones donde a menudo se ofrecen los menores salarios y los menores estándares regulatorios. La consecuencia, como todos sabemos, no es que la riqueza y la seguridad de occidente se haya exportado, elevando los estándares de vida de esos países, sino que en competencia para recuperar los puestos de trabajo perdidos, se inició una carrera al fondo donde los derechos conquistados hace décadas como trabajo dignamente remunerado, horarios fijos, seguridad social, etc., son simplemente barridos bajo consideraciones que aparentan neutras y meramente técnicas como “competitividad” o “eficiencia”. Un reclamo de lo más sencillo, como un salario que permita adquirir la “canasta básica familiar”, es catalogado de “económicamente inviable”, capaz de “estancar la economía”, “quebrar las empresas” y por consiguiente, eliminar los puestos de trabajo que se pretende dignificar un poco.

El carácter netamente ideológico (en oposición a verdaderamente económico) de estas objeciones al cambio, se evidencia en que reformas estructurales que verdaderamente pudieran aumentar la competitividad, pero manteniendo la dignidad de los trabajadores, como son: mayor transparencia fiscal, mejores niveles de educación pública o seguridad ciudadana, etc., son pospuestos de forma indefinida. Estos cambios requieren esfuerzos a largo plazo que no son compatibles con las metas de crecimiento instantáneo tan atractivas para los capitales golondrinos que vuelan de pais en pais dependiendo de la temporada (OECD report on tax holidays), ni tampoco son convenientes para las oligarquías instaladas en los países en vías de desarrollo que mantienen una forma de democracia demasiado vertical para ser llamada auténtica. Desorden y pobreza permiten mayor acumulación de la riqueza.

En otra línea más psicológica, es bien sabido que los salarios deprimidos conllevan mayores niveles de dependencia estatal, así como mayores niveles de estrés, criminalidad y egoísmo. En países de democracia vertical, meramente electoral, existe un incentivo perverso para mantener una sociedad donde 1) el Estado sea el mayor empleador; 2) la mayoría de personas no formen parte de la economía formal y 3) la pobreza sea combatida de manera discrecional y clientelar. Un Estado organizado bajo estas condiciones tendrá grandes partes de la población consideradas como “superfluas”, cuyo papel en la economía será muy marginal, estarán sometidos a constante represión policial y producto de su pobreza podrán ser manipuladas durante las elecciones muy fácilmente, ya sea a través de dádivas o de pura propaganda. Vease el caso de los Estados Unidos, como ilustración más reciente.

El problema de estos problemas es que su causa es muy distante como para captarla a plena vista. ¿Qué tiene el capitalismo que ver con la corrupción? ¿Por qué votaron los norteamericanos pobres por Trump, cuando su base política es precisamente un unión del interés corporativo con los elementos más radicales del racismo y la xenofobia? En el mismo sentido, ¿por qué votan los dominicanos en masa por personajes ampliamente identificados como corruptos? La respuesta se oculta en cómo opera el individualismo dentro del capitalismo. Las personas se individualizan, las corporaciones no. Las personas somos ahora consumidores: de productos, de partidos, de “modelos de vida”. La publicidad nos motiva a elegir por nosotros mismos a la vez que nos bombardea con ideas de “competitividad”, “autosuficiencia”, “poder adquisitivo”, pero nos oculta que, mientras nosotros nos hemos quedado solos, el capitalismo ha unificado su frente, se ha hecho fuerte, se ha vuelto global, y se ha adaptado a todas las culturas y su hegemonía ha traspasado todas las fronteras.

En consecuencia de esta globalización, el combate a la desigualdad incrustada en el sistema capitalista no puede ser local, mucho menos individual. Aquí es donde entra en juego la “Autodefensa Intelectual” como arma frente a la violencia del sistema. Todos sabemos que hay quienes ganan con el capitalismo y quienes pierden, por ejemplo, el Congo es un Estado fallido, pero compañías de todo el mundo siguen comprando los recursos naturales extraídos de su suelo (Al Arabiya RDC). No obstante, no basta identificar a los oprobiosos ganadores y hasta reprimirlos hará poco por cambiar la  estructura que los sustenta. Como cantaba Inti Illimani, mientras exista esclavitud, siempre vendrán “nuevos negreros” y por ende, la cura del capitalismo no está en su moralización, sino en su superación.


Autodefensa intelectual

Tomada de https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhICfwrLLhEiTfx4Fwq9REC4sbUGF-vw2_F4WYmJVtNK00QnnjjQ97ukZOHjnMzV3bamwbdWDdZMt039SGNoG4KzFdlDnDAjQbHzKZO7Lz-g-B_KOqtbDvdduCElUCu5HPh3ibGVIlXmk8/s1600/matrix-pastillas.jpg

La idea de la autodefensa intelectual, hasta donde alcanza mi saber, fue por primera vez expresada por Noam Chomsky en su libro “Manufactura del Consentimiento” donde pretendía demostrar que los gobiernos de sociedades llamadas “democráticas” ejercen sobre sus poblaciones formas de violencia equivalentes a las de Estados totalitarios, pero a través de manipulacion ideologica en lugar de coacción física. Aquellos familiarizados con la obra “1984” de Orwell recordarán que el protagonista, un triste disidente, es sometido a un lavado de cerebro efectivo. Al final, se arrepiente de haber dudado del sistema opresor en el que vive. Al final, “ama al Gran Hermano”.

Chomsky alega que ningún lavado de cerebro invasivo es necesario, que basta con la propaganda a la que ya estamos expuestos para manipular nuestras opiniones de una forma negativa a nuestros propios intereses. Lo mismo dice, en otras palabras, el pensador esloveno Slavoj Zizek cuando dice que “ideología prevalente en nuestros tiempos” mistifica las causas de nuestra indignidad, atribuyéndose la culpa. Estados Unidos nunca ratificó el protocolo de Kyoto y ha saboteado el acuerdo de París, pero “qué has hecho tu para combatir el cambio climático? Acaso separaste todas las latas de Coca-Cola?”. Esta culpabilización de la víctima no es un fenómeno exclusivo del capitalismo sino que juega con ideas milenarias de que los poderosos son personas más fiables o, en el mejor de los casos, es más difícil su castigo. Por ejemplo, ¿alguna vez hemos estado frente a políticos o personas de mancillada reputación, pero producto de su estatus o dinero, hemos mostrado deferencia hacia ellas, pensando que simplemente hay “cosas que no se dicen” o “situaciones que no van a cambiar”? La ideología, la propaganda, no está en ser respetuoso hacia quienes detentan un poder ilegítimo. Está en creer que aunque nosotros no queremos relacionarnos con estas personas, ellas sin embargo ostentan poder, o el dinero les da cierta dignidad que debemos reconocer. Así como es más fácil decirle a la niña agredida que fue ella quien se coloco en una situación de peligro, es más fácil decirlo al ciudadano indignado “separa tu basura y no te metas con los poderosos”.

El concepto de autodefensa intelectual es una medicina contra estos y otros arrebatos de la ideología. Pero no es una píldora, sino lo contrario, una terapia colectiva. La autodefensa intelectual se hace a través del trabajo coordinado de organizaciones que representan los intereses y el bienestar de los oprimidos, de los perdedores del capitalismo y la corrupción. A través de buena y pertinente información, se propone combatir el sistema actual de una manera que no solo lo destruya, sino que lo reemplace por uno más justo y equitativo. Para sobrevivir al mundo actual, se requiere de un poco de avispamiento. Para decidir cambiar el mundo, hace falta entenderlo mínimamente. Para efectivamente cambiar el mundo actual, hace falta entenderlo sumamente.

Autodefensa intelectual como respuesta al populismo irresponsable

El dia de hoy, las variables que afectan a una persona promedio son muy superiores a sus poderes de refleccion y su capacidad de información. Solamente la cantidad de páginas que hace falta leer para estar bien informado de cualquier tema en particular, supera la capacidad de cualquier ser humano. Aprovechándose de esto, el sistema político-económico actual, tanto en los países desarrollados, como en aquellos en vías de desarrollo, se fundamenta en un populismo irresponsable. Populismo, porque se hace una apelación directa al elector en su persona: se vende al candidato como un producto, se vende el capitalismo como un bien material. Como los individuos, a causa de esta falta de información, son susceptibles a discursos que provienen de quienes ellos consideran más sabios o preparados o poderosos (recordemos la ideología), el individuo toma a menudo las decisiones que le dicta la avalancha de la propaganda, es decir, toma malas decisiones. Irresponsable, porque una vez electo el sistema o el político, este afianza su posición y aumenta su distancia entre él y sus electores. Un “mandatario” se hace más importante y poderoso que cuando era meramente un candidato y por ello, se hace más inalcanzable. Una vez electo, permanecerá en su puesto 4 años, aunque no defienda jamás los intereses de quienes lo eligieron, salvo circunstancias excepcionales. Un sistema, como el capitalismo, permanecerá en pie aunque destruya poco a poco a quienes lo sufren, a menos que haya un cambio de conciencia radical.

Sabiendo esto, ¿por qué en primer momento aceptamos un modelo de Estado tan verticalizado y fosilizado? Primero por factores meramente psicológicos y segundo, por factores ideológicos (que son psicológicos en un rango más prospectivo). Primero, es obvio que a todas las personas les interesa tener calidad de vida material a largo plazo, así como reconocimiento social y libertad de actuación. Bajo un Estado totalitario, estos bienes no están garantizados, pues la buena vida depende del arbitrio del gobernante. Por eso se elige la democracia, porque la democracia real tiene el bienestar de la gente como fin último. Sin embargo, la democracia implica también responsabilidad. En la Atenas de Pericles, había cerca de 40,000 ciudadanos. Era una democracia incompleta porque sólo los hombres libres y con propiedad eran ciudadanos, pero las decisiones eran tomadas por todos ellos reunidos Asamblea, después de escuchar durante horas los discursos de los involucrados. Este modelo de democracia requería que todos los hombres libres estuvieran bien informados para tomar decisiones válidas y aquellos que no asistían a la Asamblea, eran ridiculizados. En ese sentido, su democracia era más auténtica que la nuestra, donde el electorado elige una vez y se deja llevar después. Psicológicamente, la democracia representativa exige menos esfuerzo mental que  la democracia auténtica y por eso la aceptamos en primera instancia, para poder vivir nuestras vidas sin preocuparnos de la administración de las cosas públicas.

Sin embargo, la democracia representativa en la medida que es un modelo excluyente e irresponsable, sólo pervivirá mientras la gente no esté lo suficientemente consciente de sus efectos nocivos como para dejarse llevar. Aquí entra el segundo factor, el ideológico. La permanencia de los gobiernos siempre se ha fundamentado en cierto dogmatismo, el cual inocula en la gente y en base al cual se construyen y  determinan políticas. Parte de este dogmatismo son frases como “así son las cosas” o “a esa gente no se le puede hablar así (referido a los poderosos)”. Igualmente, el  capitalismo tiene eslóganes a través de los cuales se pinta una imagen diferente de la realidad y se justifica una estructura opresora como si fuera benéfica para los oprimidos. Frases como “el libre mercado beneficia a los consumidores” y “el libre movimiento de capital ayuda al pequeño empresario” forman parte de esa dogmática, a la cual no debe oponerse un debate total, destructivo y vacío, sino una nueva dogmática progresiva, basada en una nueva ideología: por ejemplo “ninguna autoridad se justifica si no es para servir a todos” o “el bien común está en trabajos dignos para todos en lugar de mayor crecimiento del PIB” y “el libre mercado sólo es libre si es justo a la vez”, etc.

¿Cómo se propone esta nueva dogmática…y quien lo hace? Pues obviamente es la gente que debe proponer esta dogmática, el problema es cómo. La respuesta es tripartita: 1) autodefensa intelectual; 2) afianzamiento social y 3) generación de una dogmática progresiva. Solo después de que existe la dogmática, puede hablarse apropiadamente de activismo para configurar la política estatal en base a la misma. Hablemos un poco de la autodefensa intelectual.

Definición de autodefensa intelectual

En esencia se trata de que las personas se unan en instituciones para defender sus intereses a través de una definición de dichos intereses y una análisis de cómo ciertos temas de la vida nacional e internacional afectan dichos intereses. El concepto resulta familiar tanto a los capitalistas, quienes tienen asociaciones de empresarios, cámaras de comercio, etc, como para los obreros con sus sindicatos. En el medio, existe toda una gama asociaciones con amplio listado de intereses que defender.

En el contexto particular de la democracia representativa, la autodefensa intelectual ayuda a mantener el carácter democrático a través de una mediación del voto. En lugar de permitir a quienes ostentan poder y pretenden más, apelar directamente al electorado atomizado, las instituciones que hacen autodefensa intelectual, investigan a fondo lo que implica elegir tal o cual candidato, tal o cual postura y analizan cómo dicha decisión afectaría a sus miembros. En ese sentido, a través de la asociación, la elección del electorado es más libre, porque es mejor informada. En el lenguaje jurídico, es un “consentimiento informado” sin que medie error, dolo o violencia.

No obstante, la autodefensa intelectual es meramente defensa. Pareciera ser una renuncia a obtener poder político, rendirse a cambiar las reglas del juego. Es cierto y, por lo tanto, la autodefensa intelectual no es la revolución; no es la solución, es más bien el primer paso de la solución y es el fundamento de la solución. La solución definitiva es la democracia responsable y participativa y esa democracia es gobierno popular y el gobierno popular requiere la participación de todos y la responsabilidad de todos a la hora de asumir el poder. Esa asunción de poder no significa solamente aceptar las consecuencias de dirigir una nación, sino también el esfuerzo medido y capaz de alcanzar los objetivos propuestos cuando se asumió el timón: bienestar de todos.

La autodefensa intelectual, en el primer momento, implica un entendimiento cuantitativo de las variables que afectan un tema transversal de la vida social y pretende que las personas afectadas estén bien informadas de cuales son todos los puntos que les conciernen antes de siquiera empezar a debatir las vías de acción. En esencia, la autodefensa intelectual sabe poco de decisiones, pero busca aprender a tomarlas a base de conocer las circunstancias presentes, libre de la luz de la propaganda o la ideología, pero iluminada por los intereses populares que constituyen una nueva dogmática progresiva. Posterior a la autodefensa intelectual viene la construcción del saber social. Hablemos un poco de ello.

Creando saber social

Posterior a la acumulación y procesamiento de la información por parte de las instituciones que practican la autodefensa intelectual, es necesario la socialización de dicha información y su análisis dentro del espectro amplio de los afectados. Esto no sólo para que se sepa, sino para que no se olvide lo aprendido al momento de enfrentar los desafíos del mundo moderno. Es posible que los seres humanos tengamos un sentido común innato, pero el mundo se ha vuelto demasiado variado y complejo como para  actuar exclusivamente en base de nuestro sentido común. Hace falta un “saber común” que forma parte de la cultura y ese saber se logra a través de la socialización, que culmina en el afianzamiento intelectual. Saber es saber usar.

Tomado de https://www.planetaneperiano.com/imagenes/neperianadas/700/258_565ec8fa43292.jpg

Ahora, por “cultura” no nos referimos a manifestaciones de tradiciones premodernas, sino a todo lo que la gente en una sociedad “sabe sin que le expliquen”. Las sociedades con mayor poder e influencia son aquellas donde se ha acumulado el capital financiero, pero también el conocimiento. Sociedades como la dominicana tienen mucho capital de varias clases (tierra, recursos, dinero efectivo), pero tienen, no obstante, poco saber cultural relevante a la situación económica que las afecta. Por ende, tienen pocas aptitudes para sobrevivir en el mundo actual porque entienden poco de cómo éste funciona, a pesar de sufrir las consecuencias de su siniestro funcionamiento. Así, no resulta raro que los dominicanos por ejemplo, sean a menudo abusados por las compañías de tarjetas de crédito, caigan en fraudes telefónicos, sean estafados por supuestos facilitadores de visas, etc. Cosas que para un Europeo pobre son sencillas, como cruzar una frontera, son totalmente inimaginables para un dominicano y por eso es más fácil engañarlo cuando se lo llama a decidir sobre problemas de creciente complejidad.
Presentamos 3 ejemplos actuales, de proximidades distintas al pueblo y que evidencian la necesidad de la autodefensa intelectual para una democracia funcional.

Cercano: Recogida de basura. Abrimos el diario y nos enteramos de un conflicto por la recogida de basura en Santo Domingo. Todos sabemos que es importante tener una buena recolección de basura, pero hacerla operativa requiere un saber cultural que la población dominicana está lejos de poseer. Hay una serie de variables que dependen del que produce la basura, que incluyen la llamada organización de los desechos, pero que también incluye la necesidad de producir basura, ¿por ejemplo, cómo puede exigirsele a quienes ofrecen bienes, que los envuelvan en paquetes más amigables al medio ambiente? Luego existen una serie de factores logísticos, como los horarios y rutas de recogida, culminando todo en el complejo proceso de disposición final. Es actualmente imposible tener un debate de quién debe controlar la basura en Santo Domingo si los actores dentro de la cadena se limitan a saber que la basura debe alejarse de donde vive la gente. ¿Qué pasa cuando se acaba el espacio lejos de la gente? Pues la basura simplemente se coloca cerca de las personas con menor capacidad de entendimiento y reclamo.

En este sentido tan cotidiano, sólo puede haber un activismo efectivo para luchar a favor de un sistema que no genere tanta basura y que la maneje mejor, cuando las personas entiendan mas del tema que lo que entienden actualmente y por igual, no es suficiente entender del tema, hay que saber cómo actuar al respecto y como exigir cosas al respecto y por más atractivo que parezca ponerlo en twitter, las exigencias individuales hacen poco para lograr cambios sociales (Laclau).

Mediano. Situación financiera estatal. Cada día el país es más dependiente de deuda extranjera para financiar sus actividades. ¿Qué significa esto? ¿Qué otras opciones hay disponibles? ¿Cuando vence esta deuda? ¿Cómo puede la gente oponerse? Por qué debe la gente oponerse? ¿Qué consecuencias traerá la deuda externa? ¿Nuevos impuestos? ¿Menos dinero para salud y educación? Etc, etc, etc.

A este nivel, la complejidad es abrumante y el activismo que puede ser efectivo a cercano plazo, puede hacer poco para oponerse a decisiones incorrectas a mediano plazo, pues simplemente tarda años evaluar las consecuencias. En este sentido, más que democracia directa, hace falta democracia responsable en cuanto a responsabilidad de quienes toman decisiones frente a aquellos afectados por la falta de adecuidad de dichas decisiones. Es lo que vemos en casos como el de Odebrecht. No es que la comunidad deba necesariamente organizarse para decidir a quién otorgar un contrato público, sino que las reglas para el otorgamiento de estos contratos y los objetivos económicos de los mismos deben ser parte del saber cultural. Eventualmente, cuando las reglas se descubran violadas o los objetivos comprometidos, los perpetradores deben responder frente a los perpetrados y esa respuesta debe socializada, de modo que la gente, si bien lejana a la decisión, tenga poder para dirigirla.

Lejano. Intervención militar en Siria. Aquí, no me siento ni siquiera en capacidad de escribir una línea.¿En qué medida la crisis de los refugiados de Siria ha acelerado el movimiento de la Unión Europea hacia la derecha y qué consecuencias tendrá ese giro a la derecha para los países que reciben ayuda económica europea? Solo esa pregunta nos revela que el mundo guarda demasiados misterios como para la autocomplacencia de la pasividad. 

Tomado de http://www.calmpsicologia.com/s/cc_images/cache_16921066.jpg?t=1443721407
Conclusión

Siguiendo mi larga tradición de digresiones grandilocuentes, no hay cambio social sin movilización popular, pero la movilización para mí no puede solamente ser un movimiento de catarsis y de repudio, sino sobre todo de concienciación, de conciencia de clase, de conciencia de pueblo, de conciencia de Estado y de conciencia de ser humano y esa conciencia activa y eficaz no es mero conocimiento, es decisión de actuar y es actuación.

Sin embargo, no basta la conciencia y no basta la actuación. A fin de combatir la influencia extranjera en China, a principios del siglo XX se levantó un movimiento nacionalista que se conoce en inglés como “los boxers”. En base a su auto-atribuida superioridad moral, los boxers se creían inmunes a las balas, pereciendo su rebelión después de 55 días. La actuación, por ende, requiere también del conocimiento para hacerse efectiva. El capitalismo tiene a su haber un amplio arsenal de recursos económicos e ideológicos que hacen su combate difícil y el panorama actual indica que en la medida que el sistema se rechace sólo en cuanto a actores, aún cambien los actores, no cambiará el sistema. Y si se rechaza el sistema, pero no se asume un modelo justo y completo en su lugar, pues el lugar del sistema actual lo podrá ocupar cualquier otro modelo dispuesto a asumir el mando, incluyendo el populismo de derecha.

Vivir en el siglo XXI implica un manejo de demasiadas variables para cualquier persona. Decidir cosas como por quién echar mi voto requiere niveles de información imposibles de obtener si no es a través de la organización. La ideología de nuestros tiempos pretende romper con el carácter gregario del ser humano, favoreciendo las interacciones superficiales como las que se viven a través del consumo o la entretención, pero atomizando el poder de decisión de los individuos, convirtiéndolos en consumidores individuales no solo de artículos, sino también de candidatos o de políticas en particular. Como respuesta, para vivir bien, para asegurarnos que el Estado se organice para defender a la gente y no al dinero, hace falta organizarse como personas y esa organización debe procurar esencialmente 3 cosas: informar a la gente de todo lo que le concierne y socializar esa información para fijarla en forma de saber cultural. Finalmente, saber y voluntad, deben volcarse al desmantelamiento de la sociedad injusta en la que nos desenvolvemos hacia una más equitativa donde primen los valores de solidaridad y responsabilidad.